Del domingo 20 al martes 22 de septiembre hemos celebrado la primera convivencia del clero joven de nuestra Diócesis en este nuevo curso pastoral. Han sido unos días de encuentro, oración, formación y convivencia fraterna que hemos vivido bajo un lema que expresa bien aquello que deseamos seguir cultivando en nuestro ministerio: «El sacerdote joven, hermano y pastor».
La jornada del lunes estuvo dedicada, durante la mañana, a un retiro dirigido por D. Manuel Sánchez, vicerrector de nuestro Seminario Diocesano y director de la Casa Sacerdotal. Bajo las palabras de Jesús, «Permaneced en mí», tuvimos la oportunidad de volver a la raíz de nuestra vocación y de nuestro ministerio.
Por la tarde nos desplazamos hasta Cabra del Santo Cristo, donde ejerce su ministerio nuestro compañero D. Andrés Aldarias. Su acogida nos permitió acercarnos no solo al patrimonio histórico y artístico de esta localidad, sino especialmente a la historia de fe que, a lo largo de los siglos, ha ido configurando la vida de este pueblo.
Nuestra visita comenzó en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Expectación, donde pudimos conocer más profundamente la historia y la devoción al Santo Cristo de Burgos, patrón de Cabra del Santo Cristo y una de las expresiones de piedad popular más arraigadas en nuestra tierra jiennense. La tarde nos permitió, además, descubrir parte del importante patrimonio histórico y cultural del municipio. Realizamos una ruta por sus calles en la que pudimos visitar la «Casa Grande», el «Palacete de los Olmedo» y la «Casa de Rafael», espacios que forman parte de la historia y de la identidad de Cabra del Santo Cristo. El recorrido concluyó con una visita al «paraje del Nacimiento», donde pudimos disfrutar también del entorno natural que rodea la localidad.
Al finalizar la tarde regresamos a la parroquia para el rezo de Vísperas, en el que nos acompañaron algunos miembros de la comunidad parroquial. Nuestro compañero Andrés compartió con nosotros un breve testimonio de su vida y ministerio sacerdotal y nos presentó la figura y el testimonio del Beato Antonio del Peral Bustos, sacerdote y mártir natural de Cabra del Santo Cristo. Ante sus reliquias tuvimos un momento de oración y veneración, recordando su fidelidad a Cristo y el testimonio de fe y amor hasta el final. La jornada concluyó compartiendo una cena fraterna.
La mañana del martes estuvo dedicada especialmente a profundizar en el tema central de nuestra convivencia: «El sacerdote joven, hermano y pastor». Para ello contamos con D. Lázaro Albar, delegado para el Clero de la Diócesis de Cádiz. Sus palabras nos ayudaron a recordar que el sacerdote no vive su vocación de manera aislada. «Hemos recibido un ministerio que solo puede comprenderse plenamente dentro de la comunión de la Iglesia. Somos sacerdotes con otros sacerdotes, unidos a nuestro Obispo y enviados a servir a unas comunidades concretas».
Con el almuerzo del martes concluimos esta primera convivencia del curso. Regresamos a nuestras parroquias y responsabilidades pastorales agradecidos por estos días compartidos y conscientes de que estos encuentros son una oportunidad para crecer en nuestra vocación, fortalecer los vínculos que nos unen y renovar la alegría del ministerio.
Francisco Javier Cova
Clero Joven

