El Cautivo preside la Eucaristía del Miércoles de Ceniza y el posterior Vía Crucis

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

La S. I. Catedral de Jaén acogía el pasado miércoles, 5 de marzo, la Solemne Eucaristía del Miércoles de Ceniza, en la que se procedió a la bendición e imposición de la ceniza, dando comienzo a la Cuaresma.

Previamente, a las 16.45 horas, la imagen de «Nuestro Divino Redentor Jesús Cautivo en el abandono de sus discípulos» salía desde la Parroquia de Santa Isabel hacia el primer templo diocesano.

A las 20 horas comenzaba la Eucaristía presidida por el Sr. Vicario General, D. José Antonio Maroto y concelebrada por varios sacerdotes diocesanos. Igualmente, asistieron a la celebración multitud de fieles, así como la directiva de la Agrupación de Cofradías de Jaén y diversos miembros de las Cofradías y Hermandades de la ciudad.

Durante su homilía el Sr. Vicario General hizo hincapié en el camino de la Cuaresma. «La Cuaresma es tiempo de gracia, tiempo de salvación. Es un tiempo que comienza con un signo de la defunción y de la muerte, que escenificamos en la ceniza. Cuando la ponemos sobre nuestras cabezas nos ayuda a mirarnos con toda sinceridad y debemos hacerlo. Es también un camino que nos invita a mirar la cruz de Cristo, a tenerla siempre presente, que es signo también de muerte, de destrucción. Pero es un camino, también, de arrepentimiento. No de remordimiento, ni de lamentación, sino de arrepentimiento. El arrepentimiento tiene muy presente nuestros pecados, pero también debe de tener presente la misericordia de Dios. El amor de Dios que está por encima de nuestros pecados. Esa misericordia de Dios que está pidiéndonos, exigiéndonos, suplicándonos una restitución. Esta pidiéndonos que volvamos a Dios».

«Es un camino, por tanto, que no se queda en cruces, ni en sacrificios, ni en muertes, ni en tristezas… Es un camino nuevo. Cuarenta días, son los que empezamos esta tarde, que tienen como meta la alegría de la Pascua. Miran el sepulcro vacío y el anuncio de la Resurrección en la Vigilia Pascual. No debemos perder de vista, nunca jamás en este tiempo, la Pascua de Jesucristo, la Vigilia Pascual. En esa Vigilia nosotros renovaremos nuestro Bautismo por el que Cristo nos une a sí y nos da mayor fuerza para poder vivir el cristianismo. Es un camino en el que sabemos que nos acompaña, anima y fortalece el amor misericordioso de Dios, manifestado en Cristo», continuaba.

Tras la ceremonia El Cautivo presidía el Vía Crucis organizado por la Agrupación de Cofradías y cumpliendo el itinerario previsto.

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