Celebración de la Pascua del Enfermo en la Parroquia de Santiago Apóstol de Jaén

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

La Parroquia de Santiago Apóstol de Jaén ha celebrado la XIX Pascua del Enfermo en la tarde del día 10 de mayo, Domingo VI de Pascua. En esta ocasión han sido cincuenta y ocho mayores y enfermos los que han recibido el Sacramento de la Unción dentro de la Eucaristía, más diez que han sido visitados y ungidos en sus propios domicilios.

Esta celebración comunitaria de la Unción, que es preparada con esmero por el grupo de Vida Ascendente, por la ministra extraordinaria de la Comunión, el grupo de Liturgia y por los sacerdotes, se puede calificar como un verdadero y gozoso encuentro de hermanos que oran al Señor por el mundo del dolor y de la enfermedad y, sobre todo, un confortante encuentro con el Señor que con este Sacramento «otorga al enfermo la gracia del espíritu Santo, con lo cual el hombre entero es ayudado en su salud, confortado por la confianza en Dios y robustecido contra las tentaciones del enemigo y la angustia de la muerte, de tal modo que pueda no sólo soportar sus males con fortaleza, sino también luchar contra ellos e, incluso, conseguir la salud si conviene para su salvación espiritual; asimismo, le concede, si es necesario, el perdón de los pecados y la plenitud de la Penitencia cristiana» (Ritual, Prenotanda, 6).

Como dice el papa Francisco en su Mensaje para la XXIII Jornada Mundial del Enfermo, «de igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo».

Después de la Eucaristía, en la que concelebró y administró también la Unción el P. Andrés García, Misionero de la Consolata en la R.D. del Congo, compartimos un aperitivo en los salones parroquiales, momento éste también esperado y deseado por todos, tanto los que recibieron el Sacramento, sus acompañantes y los fieles que quisieron participar en el acto.

Con la enfermedad y el peso de los años pesando en nuestras vidas, en este día todos podíamos hacer nuestras las palabras del salmo: «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres» (Salm 126,3).

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