Arjona se prepara para el VIII Centenario de la Aparición de la Santísima Virgen de la Cabeza

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

Con gran devoción y fervor mariano, la Ciudad de Arjona ha vivido un mes de mayo lleno del amor a la Santísima Virgen, que este año ha estado muy marcado por la llamada a la Misión de nuestro Pastor diocesano, como preparación para el Gran Jubileo que celebraremos del VIII Centenario de la Aparición de la Santísima Virgen de la Cabeza al Pastor de Colomera, que, según la tradición, se encontraba guardando las ovejas de un señor de Arjona, en el corazón de Sierra Morena.

Arjona es eminentemente mariana y, junto a nuestros Benditos Mártires San Bonoso y San Maximiano, la Virgen en sus distintas advocaciones preside cada hogar de cualquier arjonero.

Si mayo siempre es el mes de María, el mes de las flores, y está cuajado de celebraciones a la Virgen en nuestra Ciudad, este año mucho más. La Real y Venerable Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Arjona ha atendido a la llamada de nuestro Obispo y se ha puesto en camino para prepararnos para esa efeméride y, como nos indicaba Don Sebastián en su Carta Pastoral: «la Iglesia nos ofrece un camino concreto: la Misión Mariana diocesana, que vive y expresa nuestro lema: «María, Madre en salida». Es la Madre que no se queda lejos, sino que se pone en camino; la Madre que sale al encuentro y visita a sus hijos, para conducirlos a Jesucristo».

Los primeros días del mes estuvieron marcados por el triduo, la fiesta y la procesión del primer domingo de mayo de la Patrona de la Diócesis, por el itinerario tradicional que año tras año se viene celebrando.

Pero hay muchas calles, plazas, barrios, casas, por los que la Virgen no ha pasado nunca, y por eso se le propuso a nuestro párroco que nuestra venerada imagen visitara, en este año de misión, los barrios más alejados y manifestar nuestra devoción y la piedad de nuestro pueblo fuera de los muros del templo, como Iglesia en salida, tal como nos animaba el Obispo: «Celebrar este Centenario no es sólo recordar un hecho histórico. Es revivir la presencia de María en nuestra historia concreta, y dejar que esa presencia nos eduque y nos transforme hoy. Porque María, como Madre, no nos invita a quedarnos en lo emotivo o en lo exterior, sino a abrirle espacio a Dios en la vida real».

Cada martes, a las 19,00 h., todos los devotos de la Virgen estábamos convocados en la iglesia de Santa María para, desde allí, rezando el Rosario, dirigirnos a cada barrio y celebrar con los vecinos el «ejercicio de las flores» y la Santa Misa y regresar entre cánticos y vivas con nuestra Madre hasta su templo.

La primera parada de cada salida era con los mayores de la Residencia «Hospital de San Miguel» para continuar por calles adornadas y plazas engalanadas para recibir a la Virgen hasta los barrios donde se celebraba la misa.

Arjona se ha llenado de «Avemarias» que nuestro párroco iba entonando mientras desgranaba las cuentas del Rosario y, entre cantos populares, la Virgen de la Cabeza llegaba a la calle Ayala el primer martes, al Llano el segundo, a la calle Velázquez el recorrido más largo y angosto el tercero y el último martes, la explosión de alegría de las Canteras.

Cuatro salidas, cuatro rosarios cantados, cuatro eucaristías iluminadas por el Evangelio de la Visitación de la Virgen y cuatro puntos cardinales de nuestra Ciudad, que la Virgen ha ido recorriendo, siguiendo el camino marcado por las seculares banderas de nuestra hermandad, que nos llevaban al corazón de nuestra historia de fe.

No caben palabras para agradecer tanta generosidad, tanta colaboración, tanto derroche de amor de todos los vecinos de Arjona, especialmente de los enfermos que salían a la puerta de su casa a ver a la Virgen, a la que tantos años han rezado y que tantos años llevaban sin poder ver. Incontables las colgaduras, las flores lanzadas, los vivas que salían desmesurados de las gargantas de niños y ancianos, alegría y devoción en un mes de mayo, en que María, como Madre en salida, se ha encontrado con el amor de su pueblo y ha reavivado su historia de fe y devoción de la Ciudad de Arjona. Tal cual lo describió Don Sebastián, así lo hemos vivido: «la visita de la Virgen, las acogidas, los rosarios, las vigilias, las procesiones y los encuentros… no son un adorno: pueden ser, si se viven con hondura espiritual, un auténtico camino de evangelización, una puerta abierta para que muchos vuelvan a Cristo».

¡Viva la Virgen de la Cabeza! ¡Viva su hermandad de Arjona! ¡Viva la Patrona de la Diócesis de Jaén!

Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Arjona

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