
18 jiennenses y 4 tanzanos, un día dejaron sus redes, esto es, su formación como filósofo, o como abogado, o químico, o historiador del Arte… , y decidieron seguir las huellas de Jesucristo. Son los hombres que se forman como futuros sacerdotes en el Seminario diocesano de Jaén y que hoy están celebrando a su patrón, San José.
El Obispo de la Diócesis, Monseñor Chico Martínez, ha querido conmemorar, en la Capilla mayor del Seminario y junto a los seminaristas, formadores y profesores, este día de solemnidad para la Iglesia, que recuerda la figura de San José, “el hombre del silencio”, como padre en la tierra de Jesús. Este año han querido sumarse a la celebración los sacerdotes que desarrollan su labor pastoral en Linares, ya que ha sido en ese Arciprestazgo donde han dado su testimonio vocacional los seminaristas a lo largo de la semana.
En su homilía, Don Sebastián ha comenzado recordando que “No puede haber un lugar más adecuado para mirar su figura que esta capilla mayor de nuestro Seminario Diocesano. Porque San José habla al corazón de un seminario: habla de vocación, de obediencia, de vida interior, de servicio callado, de paternidad espiritual, de trabajo humilde y de amor fiel a Cristo”.
Después se ha centrado en la figura de José para recordar su presencia en los textos evangélicos que es inversamente proporcional a la influencia en la vida de Jesús: “Como bien sabéis, San José no ocupa mucho espacio en el Evangelio, pero ocupa un lugar inmenso en el plan de Dios. No pronuncia palabras, pero toda su vida habla. No busca protagonismo, pero fue decisivo en la historia de la salvación. Fue el hombre elegido para custodiar a Jesús y acompañar a María en el misterio de la Encarnación”. A la vez que ha expresado que San José debe ser, en su camino vocacional inspiración y modelo: “José no está para hacerse dueño del plan de Dios, sino para servirlo. Y ahí hay una enseñanza grande para todos nosotros. También la vocación sacerdotal no consiste en ponerse uno en el centro, sino en dejar que Cristo lo esté. No consiste en construir una obra propia, sino en servir la obra del Señor”. Para añadir, “Eso vale para todos, pero de modo especial para vosotros, seminaristas. La vocación no es una carrera personal ni un proyecto de autorrealización. Es una llamada que se recibe con humildad, con gratitud y con disponibilidad”.

En sus palabras, además de dirigirse a los seminaristas, el Prelado jiennense se ha querido dirigir a los formadores y al resto de los sacerdotes con estas palabras: “Queridos seminaristas: pensad en San José. Dejaos interpelar por él. Preguntaos si vuestra respuesta al Señor es verdadera, si vuestra vida interior crece, si estáis aprendiendo a obedecer, a servir, a renunciar, a vivir con humildad y a amar a Cristo por encima de todo”. Y ha seguido, “Queridos formadores: seguid acompañando con paciencia y con esperanza. Sois servidores de una obra que no es vuestra, pero que el Señor os confía. Qué importante es formar con verdad, con caridad y con mirada sobrenatural”, para concluir dirigiéndose a los presbíteros congregados: “Queridos sacerdotes: no dejemos de sembrar vocaciones. No dejemos de proponer con claridad la belleza del sacerdocio. Los jóvenes necesitan encontrar pastores que crean de verdad en la llamada del Señor y que sepan invitar sin miedo”.
Al finalizar la Eucaristía, seminaristas, formadores, profesores y el Obispo han compartido el almuerzo en las instalaciones de la Casa de la Iglesia.
Galería fotográfica: “Solemnidad de San José en el Seminario Diocesano”
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