Primeras Comuniones en la diócesis

El tiempo pascual es tiempo de vida cristiana intensa. Es tiempo de vivir la novedad de la vida cristiana, que brota en el bautismo y se prolonga en la confirmación y en la eucaristía. Los tres sacramentos de la iniciación cristiana, a los que se une el sacramento del perdón en la confesión de los pecados, y en la que participan muchos de nuestros niños y niñas.

Ya abordamos en números anteriores la celebración del sacramento de la Confirmación, culminación de este proceso de iniciación cristiana. En esta ocasión, cuando en muchas parroquias se han culminado las llamadas «Primeras Comuniones» o están a punto de hacerlo, abordamos este tema. Sabemos que sigue pesando mucho la connotación social de la celebración de este sacramento. En una mayoría de los casos, la motivación de fondo está más en el valor tradicional, en el carácter social, o en la participación en un rito que forma parte de la costumbre. Para la Iglesia es, además, un momento propicio para la evangelización, es decir, para proponer, especialmente a los padres, la participación de la vida de fe en la Iglesia.

La Diócesis cuenta con un Directorio de la Iniciación Cristiana elaborado a partir de las disposiciones emitidas por la Iglesia Universal y La Conferencia Episcopal Española tan como están recogidas en el CIC, en el Directorio General para la Catequesis en los documentos del Episcopado Español, del cual se desprende el Plan de Iniciación Cristiana de Niños en el que se establece un año para el llamado despertar religioso (una introducción de los niños en la dinámica de la catequesis haciendo partícipes a los padres), dos años para la Primera Comunión, que se recibe en torno a los diez años, y dos para la Confirmación, que se recibe en torno a los doce y cierra la iniciación cristiana.

Debido al ambiente social y al descenso de la natalidad, ha vuelto a descender el número de niños que asisten a la catequesis. Por otro lado, el hecho de haber acercado la participación en el sacramento de la confirmación ha posibilitado superar la ruptura en el proceso de iniciación que se daba como consecuencia de la distancia con la Primera Comunión, con lo que se ha observado una disminución de abandonos de la catequesis, aumentando el número de los confirmados. Las estadísticas del año 2013 nos dicen que en nuestra diócesis hicieron la primera comunión 4.221 niños. En cuanto al resto de sacramentos de iniciación cristiana, fueron bautizados 4.535 niños y confirmados 2.912. Una de las peculiaridades que se dan es la proliferación de casos en el que los niños que están en edad de recibir la primera comunión, no están bautizados, con lo que aumentan los bautismos en infantes.

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