La misión, fruto de la fe y la caridad

Carta Pastoral de Mons. José Vilaplana, obispo de Huelva, con motivo del día del Domund.

Queridos hermanos y hermanas:

El mes de octubre nos trae el recuerdo anual de las Misiones, que se expresa de forma más intensa en la celebración del DOMUND. Nuestra Iglesia diocesana de Huelva, que está iniciando el curso pastoral, centrado en la revitalización de las parroquias, no puede renunciar a la llamada misionera del Señor: Id y haced discípulos (cfr. Mt 28, 19). Si tenemos, como Iglesia, el reto de salir al encuentro de los alejados, cómo no ir también hacia las periferias existenciales donde no se ha escuchado hablar de Cristo y su Evangelio.

La llamada a la misión no sólo es para algunas personas, sacerdotes, religiosos y laicos, que son vocacionadas para anunciar la Buena Noticia en los lugares donde Dios no es conocido, sino para todos los miembros de la Iglesia, que, en la comunión de los santos, somos convocados a sentir como algo propio la misión Aad gentes@. Es por eso que, siguiendo el lema de la campaña misional de este año 2013: fe + caridad = misión, os animo a reflexionar sobre estos tres conceptos y su interrelación. En efecto, la fe, sobre la que tanto estamos hablando en este año a ella dedicada, es un don que hemos recibido en el bautismo, que por su misma naturaleza está llamada a concretarse, a hacerse operativa. Si seguimos a Cristo, sus pisadas nos llevan siempre hacia el otro, hacia el prójimo, por lo que la fe es indisociable de la caridad, expresión de la vivencia auténtica de la misma.

La Redención de Cristo, que es universal, no conoce fronteras, ni tampoco razas, ni ninguna otra distinción. De ahí parte la catolicidad de la Iglesia. Por eso, la misión es una respuesta a la universalidad de la Muerte de Cristo. Es expresión de los brazos del Señor, que se extendieron en la cruz para salvar a todos. Nuestra fe nos impulsa a abrir nuestros corazones más allá de nuestro universo particular, para hacer presente al Señor allí donde no ha resonado su Palabra, donde no ha llegado la caridad de Cristo. )Cómo puedo yo contribuir a que mi fe y mi caridad se expandan a estos lugares? Sin duda, con la oración, a través de la cual el Señor sostiene a los misioneros. Ellos son los brazos de la Iglesia que sana y cura, que anuncia el Evangelio, que hacen presente a Jesús en los sacramentos y a través del testimonio de la caridad. También nuestra ayuda se tiene que concretar en la colaboración económica, que haga posible los proyectos de las Obras Misionales Pontificias. Y a través del sacrificio, unido a nuestra intercesión por los misioneros y por los sujetos de la misión, sacrificio que en los momentos actuales será más valioso delante del Señor.

Que María, Reina de las Misiones, que proclamó las grandezas del Señor, nos ayude a todos los miembros de la Iglesia para que, consecuentes con la fe y testimoniando la caridad de Cristo, lo anunciemos a todos los pueblos.

Os saludo con todo afecto.

+ José Vilaplana Blasco,Obispo de Huelva

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