Marcha penitencial a la ermita de San Benito

Con motivo de una mejor preparación para vivir los valores de oración, sacrificio y caridad, propios del tiempo de Cuaresma, alrededor de 60 personas de diversas edades vivieron, el pasado sábado, día 1 de marzo, una experiencia enriquecedora a nivel humano y espiritual, ya que participaron en una marcha penitencial que la Parroquia, Cáritas y las hermandades de El Cerro de Andévalo habían preparado. A lo largo del camino hubo tiempo para la oración comunitaria, la reflexión personal, la conversación espiritual, las bromas y la convivencia.

La salida de la localidad de El Cerro de Andévalo fue de la casa de Hermandad de San benito Abad, aunque realmente donde comenzó la marcha penitencial fue en el paraje conocido como «El Olivo de la Cuerna»; allí se realizó una oración comunitaria donde se alabó a Dios por los dones de la vida y se dieron unos puntos de meditación para que, guardando silencio, cada uno reflexionara sobre las palabras de Jesús: «¿Qué dice la gente que soy yo? ¿Y tú qué opinas de Jesús?». «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros para que deis fruto y vuestro fruto permanezca».

Así se acercaron hasta «Las medianas», donde se reunieron de nuevo y, en esta ocasión, por grupos de amistad y familia, se comentó guiados por un cuento corto la necesidad de descubrir que tenemos «alas para volar». Una vez pasada la ribera en tractor llegaron a «Las Arcas» donde, después de un pequeño descanso, se les entregó unas preguntas para reflexionar y contestarlas desde la sinceridad del corazón. En un ambiente de interiorización caminaron el último tramo hasta la ermita del patrón San Benito. Llegados al final, dieron gracias a Dios por todos los dones y valores recibidos a lo largo de esta marcha. Igualmente, dieron las gracias a todas las personas que facilitaron este día de encuentro con Cristo y su Palabra, con ellos mismos y con los que quisieron acompañarles.

Después de cantar el himno al Patrón, compartieron «un potaje» con tortillas de bacalao y una naranja. También estuvieron presentes de alguna manera los que más sufren en esta vida, a través de una cantidad voluntaria que pagó cada uno por esa comida, una recaudación que fue entregada a Cáritas para los más pobres y necesitados.

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