Como cada último miércoles de mes, este gesto sencillo y profundamente elocuente invitó a detenerse el pasado miércoles, 28 de enero, durante media hora en silencio, oración y solidaridad, haciendo memoria de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares y a afrontar graves dificultades en su proceso migratorio, especialmente en los ámbitos laboral y social.
Tras la suspensión del segundo Círculo de Silencio debido a la climatología adversa, desde el Secretariado Diocesano de Migraciones se agradeció el compromiso de todas aquellas personas que mantuvieron vivo este gesto a través de la oración personal, animando en esta ocasión a retomar el encuentro comunitario en el espacio público como signo visible de conciencia y compromiso cristiano.


En esta convocatoria, el Círculo de Silencio se desarrolló bajo el lema “Las cifras de la vergüenza”, poniendo el foco en las más de 3.000 personas que han perdido la vida en las rutas migratorias hacia España durante el año 2025, una realidad que interpela a la conciencia colectiva y a la responsabilidad social y política de nuestras sociedades.
Durante el acto se dio lectura al manifiesto elaborado por las entidades participantes, que se reproduce a continuación de forma íntegra:
MANIFIESTO
3.090 PERSONAS migrantes murieron en las rutas migratorias hacia las costas españolas del 1 de enero al 15 de diciembre, según el informe Monitoreo Derecho a la Vida 2025 de la ONG Caminando Fronteras. Las más mortíferas fueron la Mauritana y la Argelina, con 1.319 víctimas y 1.037, respectivamente. Es un descenso significativo del número de fallecidos con respecto a 2024, cuando fueron 10.457, pero no podemos conformarnos. Siguen siendo miles de seres humanos que murieron en sus viajes de búsqueda de una vida mejor. Esa aparente mejora esconde una realidad más sombría: los controles fronterizos (financiados por la Unión Europea), cada vez más estrictos, desvían a las personas a travesías aún más largas y peligrosas.
Las entidades que formamos parte del Círculo de Silencio de Huelva recordamos que las personas que viven en África no tienen como objetivo en sus vidas venir a morir en la costa europea, tampoco caen por gusto en manos de las mafias de la inmigración; que las mujeres migrantes no son agredidas sexualmente o secuestradas por las redes de trata por casualidad y que lxs niñxs no mueren ahogadxs en los naufragios por accidente. Todo este sufrimiento infinito, todas estas muertes en la Frontera Sur, tiene una serie de causas conocidas; y detrás de cada muerte violenta existen unos responsables.
La violencia estructural normalizada a diario en zonas de África, Asia y Latinoamérica condena a millones de personas a huir de sus hogares y tener que buscar desesperadamente un futuro mejor para sus vidas en países europeos. Un drama humano colosal. Muchas familias quedan partidas, distanciadas literalmente, durante bastante tiempo, o para siempre. Por ejemplo: padres, madres y hermanxs que migran para poder enviar ayuda económica mensualmente a sus familiares; menores que viajan sin familia, no acompañados; etcétera. Esa violencia hunde sus raíces en un modelo económico global destinado a sostener beneficios multimillonarios de empresas transnacionales.
Estos años hemos sido testigos de las lamentables políticas migratorias de la Unión Europea; destinadas a financiar cada vez más a gobiernos externos para que se “hagan cargo” de lxs migrantes y refugiadxs. Gobiernos con poco o ningún respeto por los Derechos Humanos que, además, han aprendido a chantajear a la UE para conseguir cada vez más lucro a costa de esas vidas. Por cierto: una financiación de muchos millones de euros que sale de nuestros bolsillos para que repriman a personas vulnerables. En definitiva: unas políticas humanamente insoportables.
En junio entrará en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo. En los meses que quedan, el Gobierno de España tiene aún la oportunidad de implementar un Pacto acorde a políticas que respalden y protejan los Derechos Humanos y la dignidad de estas personas. Pedimos que dicho Pacto, que pretende reforzar las políticas de externalización de fronteras, imponer más obstáculos para acceder al derecho de asilo e intensificar los retornos a terceros países, sea una herramienta clave para gestionar la migración de la manera más justa y solidaria.
Por ello, las entidades del Círculo de Silencio de Huelva instamos a los gobiernos de la UE a que construyan y habiliten vías legales y seguras; y protejan la vida y los Derechos Humanos de migrantes y refugiadxs. Solicitamos a los responsables políticos que establezcan dichas vías para garantizar un acceso seguro al asilo y al refugio. ¡Todas estas muertes son evitables! ¡No consintamos que miles de seres humanos sigan quedándose en el fondo de las fosas del Atlántico y Mediterráneo con sus sueños y planes de vida ahogados y olvidados!
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