El Cardenal Amigo Vallejo es ya hermano de honor de la Hermandad Matriz de Almonte

El pasado domingo, 25 de julio, tuvo lugar en la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Almonte, donde se encuentra la Virgen del Rocío actualmente, el acto de nombramiento del cardenal Carlos Amigo Vallejo como hermano de honor de la Hermandad Matriz de Almonte, cuyo presidente, Santiago Padilla, le impuso la medalla. Mons. Amigo Vallejo presidió posteriormente la misa, concelebrada por el vicario episcopal del Condado, párroco de Almonte y rector del Santuario de Ntra. Señora del Rocío, Francisco Miguel Valencia Bando.

Antes de la entrega, se destacó “su larga trayectoria de apoyo y disponibilidad para la devoción rociera”, y se recordaron “entre otros momentos importantes para nuestra historia, su intervención decisiva en la visita de Su Santidad el Papa San Juan Pablo II al Rocío, en 1993, o para la celebración del primer Encuentro de Jóvenes de las Diócesis Andaluzas en El Rocío, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, celebradas en Sídney, en 2008”.

El obispo de Huelva al cardenal Amigo: Vuestra Eminencia «actuó consecuentemente, reconociendo la importancia y el valor que esta devoción universal, nacida en la archidiócesis hispalense, tiene en la piedad popular de nuestra tierra»

Con este motivo, el obispo del Huelva, Santiago Gómez Sierra, ha dirigido una carta al cardenal Amigo Vallejo, que fue leída en el acto por el párroco de Almonte, Francisco Miguel Valencia Bando, en la que ha destacado que Monseñor Amigo Vallejo, «como digno sucesor de los arzobispos que sirvieron a la Sede de San Isidoro, actuó consecuentemente, reconociendo la importancia y el valor que esta devoción universal, nacida en la archidiócesis hispalense, tiene en la piedad popular de nuestra tierra. Así se comprenden tantos gestos de fervor que ha tenido V. E. hacia la Blanca Paloma, como cuando un 5 de noviembre de 1982 pronunció aquellas inolvidables palabras ante San Juan Pablo II: “Y Rocío, Santidad, es el nombre que los labios andaluces aprendieron para llamar a María Santísima”.

Cardenal Amigo: “Procuré ser fiel a la Virgen del Rocío”

El cardenal recordó que vino al Rocío, “primero, como un rociero más. Y volví siendo devoto. Procuré ser fiel a la Virgen del Rocío”. Visiblemente emocionado, reconoció que era para él una satisfacción muy grande “haber contribuido a esta devoción, no me perdonaría nunca haber venido a esta casa y no llevarme un poco del amor de la Virgen y transmitírselo a los demás. Esta distinción grande –añadió- quiero dedicársela sobre todo a Nuestra Señora, y solamente tengo que decir, como gratitud, lo que aprendí en esta casa: ¡Que viva la Virgen del Rocío! ¡Que viva la Madre de Dios!”

Posteriormente tomó la palabra Santiago Padilla, que hizo un alegato a la gratitud que los rocieros deben al cardenal Amigo: “La gratitud es la memoria del corazón, y teníamos muchos motivos de agradecimiento para el cardenal Amigo. No sólo por su celo pastoral y por su dedicación como arzobispo de Sevilla, a su diócesis y a su archidiócesis, a la que pertenece como sufragánea la diócesis de Huelva, sino por su compromiso personal a la devoción a nuestra patrona, la Santísima Virgen del Rocío”.

Presidente de la Hermandad Matriz: “Integrar, sumar y multiplicar”

Tras glosar algunas facetas de la personalidad y trayectoria del cardenal, Padilla recordó que fue una imagen de la Virgen del Rocío la que fue entronizada y a la que rezó el papa Juan Pablo II en la sacristía instalada en el altar provisional del campo de la Feria, donde, en noviembre de 1982, se celebró la misa estacional en la que fue beatificada sor Ángela de la Cruz. Una imagen labrada en plata y conjugada con marfil, propiedad de la Hermandad del Cachorro de Sevilla, “que representaba fielmente a nuestra bendita titular”. El presidente de la Hermandad Matriz destacó este detalle y, dirigiéndose a monseñor Amigo, afirmó “qué valiente, señor cardenal, hacer todo esto en la ciudad que lleva con honor y con justicia entre sus títulos el de mariana, y qué manera de aprovechar unos momentos tan señalados para integrar, sumar y multiplicar”.

Concluyó reiterando que estos detalles del cardenal no fueron sino el anuncio del “gran servicio que iba a prestar a la historia de la devoción rociera” casi una década después. “En 1992 –recordó- la generosidad y sensibilidad del cardenal había hecho posible que los congresos mariano y mariológico que se celebraban en España con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América tuvieran lugar en la ciudad de Huelva, y que su clausura se celebrara en la aldea del Rocío”.

Información: Diócesis de Huelva/archisevilla.org
Fotografías: Hermandad Matriz de Almonte.

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