Queridos hermanos y hermanas:
Con alegría y esperanza, volvemos a celebrar un año más el Día del Seminario, ocasión privilegiada para tomar conciencia del don que Dios sigue haciendo a su Iglesia al suscitar vocaciones al sacerdocio. Este año, la campaña del Seminario tiene como lema Deja tus redes y sígueme. Se hace eco de la llamada que Jesús dirige a los primeros discípulos a orillas del lago de Genesaret (cf. Mt 4,19).
Aquellas palabras que el Señor dirigió a Pedro, Andrés, Santiago y Juan no pertenecen solo al pasado. Siguen resonando hoy con la misma fuerza. Jesús resucitado continúa pasando por nuestras orillas cotidianas para entrar e n nuestras vidas concretas y llamarnos por nuestro nombre. Sigue invitándonos a dejar nuestras seguridades, proyectos propios y «redes» que a veces nos atan para seguirle con libertad y confianza.
El Seminario es el lugar donde esta llamada se discierne y se cultiva. Es el corazón de la diócesis, lugar donde se forman los futuros pastores según el Corazón de Cristo. Por ello, el Día del Seminario no es solo una jornada dedicada a quienes están en proceso de formación, sino una invitación a toda la comunidad diocesana a sentirse responsable de las vocaciones.
Necesitamos sacerdotes, hombres de Dios, maestros de oración, pastores capaces de guiar, escuchar, acompañar y de anunciar el Evangelio con alegría. Necesitamos sacerdotes que celebren los sacramentos, acontecimientos salvíficos en los que somos alcanzados por Cristo vivo y resucitado. Necesitamos sacerdotes porque «el sacerdocio, junto con la Palabra de Dios y los signos sacramentales, a cuyo servicio está, pertenece a los elementos constitutivos de la Iglesia» (cf. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 16).
La escasez general de vocaciones no ha llevarnos al desaliento. Debe llevarnos a intensificar nuestra oración y nuestro compromiso en favor de las vocaciones sacerdotales. Esta situación encierra una apremiante llamada a la conversión, a «dejar las redes» que nos impiden seguir al señor para ponerlo a Él en el centro de nuestras vidas. Y «exige que todos revisemos la capacidad generativa de las prácticas pastorales de la Iglesia […] tener siempre presente la perspectiva vocacional en todos los ámbitos pastorales, en particular en los juveniles y familiares» (León XVI, Una fidelidad que genera futuro, 28).
A vosotros, jóvenes, quisiera dirigiros una palabra especial. No tengáis miedo de escuchar la voz del Señor. No tengáis miedo de plantearos seriamente si Él os está llamando al sacerdocio. Seguir a Cristo no empobrece, sino que enriquece la vida, la llena de sentido y de una alegría profunda que nada ni nadie puede dar. Si percibís la llamada del Señor en vuestro corazón, poneos a la escucha sincera de su voz. Rezad, preguntad buscad acompañamiento. El Señor os dará su gracia para todo ello.
Y a todos los fieles de la diócesis os invito a sostener el Seminario con vuestra oración y vuestra colaboración. Rezad por nuestros quince seminaristas, por sus formadores y por las vocaciones sacerdotales. En la medida de las posibilidades de cada uno, sed generosos con la ayuda material, necesaria también para que el Seminario pueda cumplir su misión.
Que la Virgen Inmaculada y san José, patronos de nuestro Seminario Diocesano, acompañen el camino de nuestros seminaristas y e intercedan ante el Señor para que nos envíe santas y numerosas vocaciones a la vida sacerdotal.
Con mi afecto y bendición.
+ Santiago Gómez Sierra
Obispo de Huelva
Huelva, 19 de marzo de 2026
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