Cuidar y animar las vocaciones al sacerdocio, una responsabilidad de todos

La Delegación Diocesana para la Pastoral Vocacional organiza una convivencia para jóvenes mayores de 13 años que de algún modo se sientan llamados a seguir al Señor como pastores. Este encuentro tendrá lugar este domino, 28 de noviembre, en el Seminario Diocesano. Con ocasión de esta convivencia vocacional hemos hablado con su delegado, el sacerdote José Antonio Calvo Millán, formador del Seminario.

El pasado 12 de abril, el Obispo de Huelva nombraba como Formador del Seminario; y Delegado Diocesano para la Pastoral Vocacional al sacerdote José Antonio Calvo Millán, de 44 años de edad y natural de La Palma del Condado y que hasta el 28 de junio de este año, desarrollaba su labor pastoral como Vicario Parroquia de la Asunción y del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío en Almonte y la Aldea de El Rocío respectivamente, durante los seis primeros años de su ministerio sacerdotal.

José Antonio Calvo, formador del Seminario Diocesano y delegado diocesano de Pastoral Vocacional

Calvo ha acogido este encargo con disponibilidad, confianza y agradecimiento. “Disponibilidad porque no se trata sólo de una cuestión de obediencia a Dios y a la Iglesia porque sí, sino, más bien, supone asumir y hacer vida la obediencia que los sacerdotes prometemos al obispo diocesano y a sus sucesores el día de nuestra ordenación, y cuya entrega, como servicio en fidelidad a la Esposa, hace del corazón del sacerdote un corazón continuamente disponible y que responde siempre sí a las necesidades de la Iglesia. Es lo que intento vivir, como dice san Agustín: “amoris offcium”, es el oficio del buen pastor, que da su vida por la ovejas (cf. Jn 10, 14-15). Confianza, porque soy consciente de que la tarea no es fácil, pero también sé que todo lo que constituye nuestro ministerio no es producto de nuestra capacidad personal (Cfr. Jn 15, 1-8). Realmente es Jesucristo quien ha querido contar conmigo sin mérito alguno por mi parte. Si Él está siempre en el centro, como el origen y meta de mis acciones ministeriales, ¿qué puedo temer? No hay más que lugar para la esperanza. Y también con mucho agradecimiento: en primer lugar a Dios, que se sirve de mediaciones humanas que, sin lugar a dudas, me ayudan a mí también a renovar mi vocación sacerdotal y a regustar el amor primero. También al Sr. Obispo que ha puesto su confianza en mí para la tarea de la Pastoral Vocacional. Es algo muy importante para la Iglesia y de manera especial para nuestra Iglesia particular. También tengo que dar las gracias a todos aquellos hermanos sacerdotes que me han precedido en esta labor y que me consta que han puesto todo su esfuerzo, ilusión, cariño y amor por la Iglesia en la animación de la Pastoral Vocacional”.

“Es muy necesario que  estemos convencidos de verdad de que todos los miembros de la Iglesia, sin excluir a ninguno, tenemos la responsabilidad de cuidar y animar las vocaciones, de un modo especial las sacerdotales”

La Pastoral Vocacional se plantea, principalmente, despertar y provocar el interés por la vocación al sacerdocio diocesano secular en nuestra Iglesia particular de modo que las acciones que llevemos a cabo descubran la importancia del sacerdocio, pero también que sea un cauce para que los jóvenes puedan descubrir esta particular llamada. En palabras del delegado, “es muy necesario que estemos convencidos de verdad de que todos los miembros de la Iglesia, sin excluir a ninguno, tenemos la responsabilidad de cuidar y animar las vocaciones, especialmente las sacerdotales. Las familias, los catequistas, los profesores, los educadores, los animadores de la pastoral juvenil, cada uno con los medios de que disponen, tienen un papel fundamental en la pastoral de las vocaciones sacerdotales. Dar a conocer con verdad la figura del sacerdote hará posible que se valore el carácter insustituible de la vocación y la misión sacerdotal”.

“Los numerosos grupos y movimientos que existen en nuestra Diócesis” –insiste– “tienen que resultar un campo propicio para suscitar la pregunta: “¿qué quiere Dios de mí?, y para que puedan cultivares nuevas vocaciones, en particular a la vida sacerdotal. No son pocos los jóvenes que en ese ambiente han encontrado la llama a la vida consagrada o al sacerdocio”.

Junto a esto, uno de los objetivos que se plantea desde el Seminario y esta delegación es el acompañamiento de esos jóvenes que descubren esa inquietud, ayudándolos a responder “desde un discernimiento cuidado y serio para que el joven pueda responder conscientemente y en libertad a la llamada de Dios”.

De este modo, la Pastoral Vocacional lleva adelante numerosas iniciativas a fin de cumplir estos objetivos, tal es el caso de esta primera convivencia vocacional del curso que han preparado con mucho cariño y esmero. De este modo, adolescentes y jóvenes mayores de 13 años que sientan una cierta inquietud vocacional al sacerdocio ministerial puedan participar de esta convivencia que acoge el Seminario Diocesano este finde semana bajo el lema“Subió al monte y llamó a los que Él quiso…” (Mc 3, 13).

La jornada comenzará con una catequesis relacionada con el discernimiento y la llamada de Dios a la vocación sacerdotal, tras la cual se compartirá algunas oraciones y un rato de reflexión. Pero también habrá tiempo para la convivencia y el ocio compartido con los seminaristas, espacio al que se dedicará la tarde, un modo de estrechar relaciones en un ambiente distendido.

Junto a esta actividad, también se han retomado los encuentros de monaguillos, una iniciativa que a causa de la pandemia no había podido realizarse últimamente y que tendrá lugar el 4 de diciembre (a partir de las 10.30 h.) en el Seminario Diocesano.
Además, explica José Antonio Calvo, «estamos visitando distintas parroquias de la Diócesis en los diversos arciprestazgos. Ya hemos estado en las parroquias de la Asunción de Almonte, Santa María Madre de la Iglesia, La Sagrada Familia, Beata Eusebia Palomino, Santa Teresa de Jesús, Virgen de Belén de la capital, junto al monasterio de Santa María de Gracia de las Agustinas, y Ntra. Sra. de las Angustias de Ayamonte, San Pedro de Cartaya, o las parroquias de Villalba del Alcor y Manzanilla”. Con esta propuesta la Pastoral vocacional pretende acercar el Seminario a todos los rincones de la diócesis e invitar a los más jóvenes a conocer cómo viven los seminaristas y a plantearse su vocación.

En nuestra conversación, el delegado diocesano para la Pastoral Vocacional no quiso terminar sin volver a insistir en “la necesidad de que en las comunidades parroquiales se ore por el aumento de vocaciones al sacerdocio en nuestra diócesis y por el Seminario Diocesano, y os invitamos a promover o retomar la adoración eucarística de los primeros jueves de mes pidiendo al Dueño de la mies que envíe operarios a su mies (cf. Lc 10, 2)”.

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