Cáritas agradece el apoyo recibido 
para hacer frente a las situaciones 
provocadas por la pandemia

Esta semana se ha cumplido el aniversario de la declaración del estado de alarma a causa del impacto de la Covid-19 en nuestro país. Cáritas Diocesana de Huelva, como organización que cuida la vida y promueve la dignidad de las personas, lamenta las importantes pérdidas a las que nos hemos enfrentado y seguimos enfrentándonos, ya que son cifras insoportables con una tragedia individual detrás de cada número.

En Cáritas Diocesana de Huelva, antes de la pandemia ya se acompañaba a distintas realidades como la de las personas sin hogar, aquellas que están enfermas y no tienen un sitio en el cual recuperarse, personas migrantes, menores en situación vulnerable, las familias en situación de exclusión, las personas desempleadas o las personas mayores que sufren la soledad. Pero ahora, con motivo de esta crisis de origen sanitario, las consecuencias de la pandemia han sido especialmente graves para quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, se ha incrementado la brecha social y ha derivado en un importante aumento de la demanda de ayudas solicitadas en Cáritas Diocesana de Huelva y en todas las Cáritas Parroquiales de nuestra provincia.

Además, el impacto y consecuencias de la crisis está suponiendo un agravamiento sin precedentes de situaciones de emergencia social que ya existían, así como un recrudecimiento en la vulnerabilidad de las personas y colectivos que acompañamos. En este sentido, hay muchos hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda, por tanto no pueden calentarse adecuadamente o encender la luz siempre que lo necesiten. El confinamiento también potenció la desigualdad tecnológica y agudizó la brecha digital. La soledad ha sido otra de los dramas impuestos por la pandemia. Aunque esta no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, claramente la endurece. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia mayor desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares. El impacto que de la Covid ha sido, también, tremendamente costoso para las personas que carecen de un hogar donde poder refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial, una carencia que, si ya aumenta su vulnerabilidad de forma general, se ha visto agravada durante la pandemia al dificultarse –o imposibilitarse— el acceso a espacios de higiene y/o aislamiento. Dormir en la calle o permanecer en alojamientos temporales o de emergencia ha expuesto, además, a un alto riesgo de transmisión del virus a las personas sin hogar, una población ya de por sí de alto riesgo médico, que en muchas ocasiones se ven desproporcionalmente afectados por problemas añadidos de salud y/o discapacidad.

La preocupación ante la emergencia desde Cáritas Diocesana de Huelva se ha centrado en tres aspectos concretos:

  • Mantener el apoyo a las familias con las que ya se estaba trabajando, y cuya situación se ha agravado con esta crisis.
  • Acompañar a las familias que acuden por primera vez a causa de la precariedad sobrevenida ante esta realidad.
  • Adaptar la acción de voluntarios y contratados a la nueva situación impuesta por el distanciamiento social para garantizar el acompañamiento a las personas que demandan el apoyo de Cáritas. Desde Cáritas tuvieron que reinventar sus itinerarios de acompañamiento a causa de la pandemia. Muchas actividades, al menos en la primera fase, fueron necesariamente suspendidas o aplazadas, como las acciones presenciales de formación, las visitas domiciliarias, o los trabajos y dinámicas con grupos.

Y es por esto que, después de un año de pandemia, Cáritas Diocesana de Huelva ha hecho balance y quiere agradecer el apoyo y la confianza que miles de personas han tenido en el trabajo que realizan para ayudar a las personas que más lo necesitan. Por un lado, las personas voluntarias han estado al pie del cañón en las parroquias y proyectos diocesanos, en la atención telefónica aquellos que tuvieron que retirarse como medida de prudencia. También desde la entidad quien dar las gracias a sus donantes y socios por todas las aportaciones económicas que han recibido durante este tiempo y que, sin duda, han impulsado nuestra acción y la han hecho posible. La solidaridad de tantos donantes y colaboradores nos ha permitido seguir estando cerca de las personas más desfavorecidas en un contexto de emergencia sanitaria.

Tampoco se olvidan de las empresas comprometidas con su trabajo que se han preocupado e interesado por las personas que habían perdido su trabajo a causa de la crisis. Por último, Cáritas Diocesana da las gracias al conjunto de la sociedad que en momentos de incertidumbre han acudido a ayudar a los que más sufrían confiando en el trabajo de Cáritas Diocesana de Huelva.

A pesar de esta explosión de solidaridad, aún queda mucho por hacer. Miles de personas han perdido sus empleos y sus medios de vida. Desde Cáritas siguen necesitando generosidad, entrega y dedicación para seguir estando cerca de estas personas, ya que las consecuencias económicas van a dejarse notar durante mucho tiempo, especialmente entre las personas más débiles y en situación más precaria. También entonces les tendrán a su lado, mitigando su sufrimiento y ayudándoles a reclamar sus derechos, una misión para la que también necesitarán el apoyo de toda la sociedad.

Más allá del compromiso de las personas voluntarias y contratadas durante la pandemia, la respuesta de Cáritas a las necesidades de esta emergencia está siendo posible gracias a la movilización social y a la explosión de solidaridad que la sociedad española mostró desde el inicio, y que se ha manifestado de manera muy intensa desde el lanzamiento, el 14 de marzo de 2020, de la campaña “Cáritas ante el Coronavirus”.

Esta corriente de solidaridad se ha traducido para el conjunto las 70 Cáritas Diocesanas de toda España en el apoyo de 70.666 donantes, cuyas aportaciones han sumado 65 millones de euros.

Según datos del último informe del Observatorio de la Realidad social de Cáritas Española aportados por el coordinador de Estudios en su intervención y que describe la realidad a fecha de febrero pasado, 258.000 personas acompañada por Cáritas viven en hogares que no cuentan con ningún ingreso económico; es decir, son 75.000 personas más que antes del comienzo de esta crisis. Esto se traduce en que más de 825.000 personas acompañadas por Cáritas están en situación de pobreza severa, es decir, con ingresos inferiores a 370 € al mes para un hogar unipersonal o a 776 € para hogares formados por dos adultos y dos niños.

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