

El presbiterio de la diócesis de Guadix vivió, el miércoles 18 de marzo, un retiro de Cuaresma junto a su obispo, D. Francisco Jesús Orozco, en un ambiente de oración, recogimiento y renovación espiritual propio de este tiempo litúrgico de preparación para la Semana Santa.
La jornada comenzó con el rezo de la Hora Intermedia, que ayudó a centrar a los sacerdotes en la presencia de Dios y a disponer el corazón para las meditaciones que a continuación nos dio el sacerdote Manuel Amezcua, que fue el encargado de dirigir el retiro.
Manuel Amezcua ofreció dos meditaciones. La primera giró en torno al sentido de la Cuaresma, utilizando el símbolo de la ceniza. A través de esta imagen, invitó a los presentes a recordar la fragilidad humana y la llamada universal a la conversión, subrayando la necesidad de volver a Dios con humildad y sinceridad, a todos a ser mejores de lo que somos.
La segunda meditación estuvo centrada en los llamados “cinco evangelios de la Cuaresma”, ofreciendo claves pastorales y espirituales para vivir más intensamente este tiempo de gracia, tanto en la vida personal como en el presbiterio diocesano. Y destacó en todo momento que este tiempo es una preparación para la Vigilia Pascual, con la que culmina la Semana Santa. Entre una meditación y otra hubo un tiempo de adoración al Santísimo.
El retiro se desarrolló en un clima de fraternidad y escucha, siendo valorado por los asistentes como un momento especialmente provechoso para renovar el compromiso sacerdotal y fortalecer la vivencia de la Cuaresma.
La jornada terminó con una comida fraterna, que permitió disfrutar de este momento en un ambiente más relajado de fraternidad.
José Antonio Martínez
Delegado diocesano para el Clero

