El martes día 17 de Abril continuó la Semana de Teología en Baza con la ponencia «La iglesia en el Misterio de cómo Dios ama el mundo. Releyendo la Lumen Gentium», a cargo de Ernesto Jesús Brotóns Tena, profesor de Teología Dogmatica, en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón, en Zaragoza.
Sus primeras palabras fueron una invitación a re -leer los textos conciliares, pues en ellos se sigue encontrando una profunda riqueza. Ellos siguen siendo, después de 50 años, ese «nuevo Pentecostés» que, desde un principio, fue su impulsor, el Beato Juan XXI quiso que fuera.
Comenzó con una pregunta; ¿Qué nos dice el Concilio? Éste nos habla de confianza y no solamente de un mero optimismo, como muchos pueden pensar. Confianza porque nuestro tiempo también es tiempo de Dios y, por lo tanto, el Concilio es un Concilio a reivindicar en nuestra época.
De una forma sencilla, pero a la vez profunda, comenzó hablándonos del símil de la piedra, la gravilla, la arena y el agua. Para poder meter estos cuatro elementos en un bote de cristal, el orden que hay que seguir es el que hemos enumerado.
Los padres conciliares tenían una idea muy clara: que había que poner cada cosa en su lugar: Y nos resumió la eclesiología del Vaticano II, en los 4 documentos que en ésta se tratan: La iglesia -«Lumen Gentium»- bajo la Palabra de Dios -«Dei Verbum»- celebra los misterios -«Sacro Santum Concilium»- para la salvación del mundo -«Gadium Spes»-.
Siguiendo su símil, que antes nos había expuesto, la piedra más gorda que en primer lugar había que colocar era «El misterio de la Iglesia» y, para que este misterio fuera más asequible a todos, nos habló de él en forma de tres imágenes:
Pueblo de Dios, una familia en donde todos tenemos responsabilidad.
Cuerpo de Cristo, La imagen del Cuerpo como imagen de comunión. La riqueza de la pluralidad en la unidad
Templo del Espíritu. El Espíritu, fuente de unidad, alma de la Iglesia.
Sus últimas palabras fueron dirigidas a la Iglesia y a su Misión, asemejándola a la figura del Siervo de YHWH como paradigma eclesial. Nos habló de una Iglesia servidora de Dios, llamada a configurarse con Cristo Siervo, y todo ello en comunión, pues todos formamos un único pueblo de Dios, sujeto a una única misión.
De nuevo el salón de actos de la Casa de la Iglesia se llenó, y todos los asistentes salieron entusiasmados de las palabras que el profesor Ernesto nos había dirigido.
José Antonio Martínez Ramírez
Arcipreste de Baza