Nos preparamos para la jornada de las familias. Del capítulo 4: «El amor en el matrimonio» (martes 6-VI-2017)

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

“Sin hacer alarde ni agrandarse. Sigue el término perpereuotai, que indica la vanagloria, el ansia de mostrarse como superior para impresionar a otros con una actitud pedante y algo agresiva. Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino que además, porque está centrado en los demás, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro. La palabra siguiente —physioutai— es muy semejante, porque indica que el amor no es arrogante. Literalmente expresa que no se «agranda» ante los demás, e indica algo más sutil.

No es sólo una obsesión por mostrar las propias cualidades, sino que además se pierde el sentido de la realidad. Se considera más grande de lo que es, porque se cree más «espiritual» o «sabio». Pablo usa este verbo otras veces, por ejemplo para decir que «la ciencia hincha, el amor en cambio edifica» (1 Co 8,1). Es decir, algunos se creen grandes porque saben más que los demás, y se dedican a exigirles y a controlarlos, cuando en realidad lo que nos hace grandes es el amor que comprende, cuida, protege al débil. En otro versículo también lo aplica para criticar a los que se «agrandan» (cf. 1 Co 4,18), pero en realidad tienen más palabrería que verdadero «poder» del Espíritu (cf. 1 Co 4,19).

 

Es importante que los cristianos vivan esto en su modo de tratar a los familiares poco formados en la fe, frágiles o menos firmes en sus convicciones. A veces ocurre lo contrario: los supuestamente más adelantados dentro de su familia, se vuelven arrogantes e insoportables. La actitud de humildad aparece aquí como algo que es parte del amor, porque para poder comprender, disculpar o servir a los demás de corazón, es indispensable sanar el orgullo y cultivar la humildad. Jesús recordaba a sus discípulos que en el mundo del poder cada uno trata de dominar a otro, y por eso les dice: «No ha de ser así entre vosotros» (Mt 20,26). La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder, sino que «el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mt 20,27). En la vida familiar no puede reinar la lógica del dominio de unos sobre otros, o la competición para ver quién es más inteligente o poderoso, porque esa lógica acaba con el amor. También para la familia es este consejo: «Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes» (1 P 5,5).” (AL 97-98).

Comentario: El amor en la familia está sostenido, según el Papa, por una lógica muy precisa: la lógica del servicio y la entrega al otro (el estar centrado en los demás). Las relaciones de dominio, o superioridad, entre los miembros de la familia terminan con la ternura y sofocan el amor. Esta clase de desviaciones suelen aflorar casi sin darnos cuenta, y en muchos casos se enquistan, condicionando la vida familiar a lo largo del tiempo. Por eso el Papa nos advierte que debemos estar muy atentos a cualquier forma de vanagloria, superioridad o soberbia, en el entorno familiar. Estas manifestaciones resquebrajan los vínculos familiares, y trastocan la lógica del amor por otra muy distinta y perversa: la lógica del descarte, que deja abandonados a los más vulnerables.

¿Qué es lo que en verdad hace grande a la familia?… “el amor que comprende, cuida, protege al débil”.

José Antonio Robles Navarro.

Nos preparamos para la Jornada de las familias (24 de Junio en Guadix). Cada día se nos ofrece un pequeño texto de La Exhortación del Papa Francisco Amoris laetitia. Nos ayudará un breve comentario que acompañará al texto magisterial. Se trata de que dediquemos un rato a meditar la reflexión del Papa. Quedan invitados los matrimonios a trabajar juntos el texto. Y por supuesto, esta ventana quiere estar abierta a posibles comentarios, reflexiones compartidas, sugerencias. Ojalá que la meditación diaria de Amoris laetitia suscite un diálogo fluido a través de este medio web.

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