

La Catedral de Guadix acogió, un año más, la celebración de la Natividad del Señor. Y lo hizo con solemnidad, en la Nochebuena con la Misa del Gallo y el día 25 con la Misa de la Natividad del Señor. Ambas estuvieron presididas por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, que felicitó la Navidad a los fieles que asistieron y a toda la diócesis.
En la homilía, el obispo habló de cómo la Navidad solo tiene sentido desde la fe: “No hay Navidad sin Dios hecho hombre. No hay Navidad sin fe. No hay Navidad sin Cristo. No hay Navidad sin Eucaristía”. No hay Navidad sin una existencia acogida en los brazos de ese Dios que nace para llenar de luz todas nuestras oscuridades”, dijo Mons. Orozco.
También habló de la profundidad teológica del prólogo de san Juan, que se lee en la Misa del 25 de diciembre, distinto a cómo cuentan el hecho los evangelistas san Mateo y san Lucas: el Niño pobre de Belén es el Verbo eterno por quien todo fue creado, cumplimiento de las profecías de Isaías y verdadera luz que brilla en las tinieblas, recordó el obispo.
Pero D. Francisco Jesús insistió en su homilía, sobre todo, en el “hoy” de la Navidad: lo que ocurrió hace más de dos mil años es un hoy para cada persona, como en la sinagoga de Nazaret, en la casa de Zaqueo o en la cruz con el buen ladrón. Hoy entra la salvación en nuestra vida concreta, con sus cruces y desesperanzas.
También destacó cómo la Navidad es examen de conciencia. El “vino a su casa y los suyos no lo recibieron” del Evangelio de Juan invita a abrir de par en par la puerta del corazón para vivir como hijos de Dios y anunciar que no hay nada más encarnado en la historia y en los problemas del mundo que este Dios que se hace carne para redimirlo desde dentro.
Terminó la celebración con la bendición apostólica y el beso del Niño Jesús, como se suele hacer en todas las parroquias en estos días de Navidad.
La próxima celebración importante en la Catedral será el domingo 28, cuando se celebre el Día de la Sagrada Familia y las bodas de oro y plata de aquellos matrimonios que quieran compartir su alegría ese día y recibir la bendición. También será el domingo en el que el obispo clausure, en la diócesis, el Año Jubilar de la Esperanza, que se ha vivido a lo largo de todo el 2025 en la Iglesia.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

