
Tal y como estaba previsto, el día 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, el párroco de Huéscar, junto con los sacerdotes que llevan en este municipio su tarea pastoral, y el diacono, han celebrado la misa en el cementerio. Una fiesta que, unida a la de los fieles difuntos ,nos hablan del “más allá” y nos ayudan a pensar en una vida que sucede a esta, porque “Dios nos ha pensado para vivir con Él, en el cielo para siempre”, ha dicho el párroco al inicio de su homilía.
Con un tiempo que ha hecho agradable la estancia en el campo santo, con el olor a incienso que se palpaba en el ambiente y un bonito altar preparado para la ocasión, donde se podían ver una imagen de la Virgen del Carmen, de San José y de las patronas de Huéscar, han propiciado un clima de oración, en el que se ha pedido por el alma de los fallecidos, dejando una sensación de paz, e incluso de felicidad, entre los numerosos fieles que no quisieron faltar a la cita que cada 1 de noviembre hay en el cementerio
En la homilía el párroco ha señalado que hay muchos santos que no están en los altares, “que han sido miembros de nuestra familia y nos ha dejado un ejemplo imborrable, que ya están con Dios en el cielo porque ante Dios han cumplido su misión y ante los hombres a los que han dejado la herencia de las virtudes y principios en el camino de la vida”.
Tras la Eucaristía, este año, de nuevo, el ayuntamiento de Huéscar quiso ofrecer un concierto en el mismo lugar que se celebró la Santa Misa, para que, por medio de la música, aquellas personas que se quisieron quedar hayan podido seguir rezando.
José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar