En nueve días, dos frailes han profesado sus votos temporales y uno sus votos perpetuos
La comunidad de Hermanos Fossores de la Misericordia, de Guadix, cuenta con dos nuevos hermanos, que han hecho su profesión temporal, después de un tiempo de formación y de discernimiento. Esta incorporación de dos hermanos se suma a la profesión perpetua que hubo el pasado 6 de octubre, con lo que la comunidad de hermanos Fossores de Guadix se ha renovado y rejuvenecido.
La profesión temporal de estos dos nuevos religiosos tuvo lugar en la mañana del 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús, y transcurrió en el entorno de una celebración de la Eucaristía, en la que se dio gracias a Dios por estas dos nuevas vocaciones y se pidió por los nuevos hermanos, la congregación y, cómo no, por los difuntos que hay en el cementerio de Guadix, al que cuidan durante todo el año.
Los hermanos que han hecho sus votos temporales son fray Vicente y fray Josef, que ya son hermanos de la congregación, aunque su compromiso aún no es el definitivo. Este es el primer paso, como un tiempo de prueba: primero votos temporales y, después de un largo discernimiento, votos perpetuos.
Quien sí hizo sus votos perpetuos el pasado 6 de octubre fue fray José Albeiro Jiménez, con lo que la comunidad ha incorporado tres nuevos miembros en nueve días. Y todo, justo cuando se preparan para vivir los días más intensos del año en el cementerio de Guadix, al que cuidan estos frailes y donde, sobre todo, atienden a los vivos que van a rezar por sus difuntos con la esperanza de la resurrección.
Homilía
Los nuevos profesos pronunciaron sus votos delante del obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, y del superior general de los Hermanos Fossores de la Misericordia, fray Hermenegildo. En la homilía, el obispo los animó a hacer suyas las palabras de Santa Teresa de Jesús, cuya festividad se celebraba ese día: “vuestra soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?”. También los animó a vivir este tiempo de prueba “con calma y siempre desde la oración, desde la pobreza y desde la obediencia al superior y a la Iglesia”.
Monseñor Orozco habló del sentido de esta vocación tan singular en la Iglesia, la de los hermanos Fossores, que no solo es el cuidado del cementerio y de las tumbas sino, sobre todo, la atención y el acompañamiento a las familias de los fallecidos, consolando y ofreciendo una palabra de esperanza ante la muerte y el sufrimiento. “Sois signo de un mundo nuevo y de una vida nueva con vuestro trabajo y vuestra vocación en el silencio del cementerio”, les dijo el obispo al tiempo que los animaba a ser testigos de la esperanza.
Aunque la comunidad de Hermanos Fossores de la Misericordia es aún pequeña tanto en Guadix como en Logroño, los dos lugares donde están presentes, estas tres nuevas incorporaciones se están viviendo con la alegría de saber que el Señor cuida también de esta vocación tan singular como necesaria en la Iglesia.
Los Fossores nacieron en Guadix en 1953 y, desde entonces, siempre ha habido presencia de estos hermanos en el cementerio accitano. Son unos frailes muy queridos, como podrán comprobar en unos días, cuando los accitanos visiten el cementerio en torno al Día de los Santos y el Día de Todos los Difuntos y les agradezcan el servicio, la oración y el testimonio que ofrecen.
Unos frailes muy queridos y ahora bendecidos con estas tres nuevas incorporaciones.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

