

DÍA 4
Llamados a una sola esperanza
Versículo del día
Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados (Ef 4,4).
Otros pasajes de la Escritura
Deuteronomio 6,4-9
Salmo 24,1-6
Juan 17,20-26
Reflexión
En Efesios 4,4, el apóstol Pablo destaca la profunda unidad de la Iglesia en todo el mundo. Esta unidad tiene sus raíces en el único Espíritu y la única esperanza que vinculan a todos los cristianos en su fe. El día de Pentecostés, el Espíritu Santo dio comienzo a la misión universal de la Iglesia. Este mismo Espíritu nos fortalece y sustenta nuestra misión colectiva hoy, fomentando una Iglesia universal que trasciende las fronteras nacionales y culturales. Nuestra esperanza común en la salvación por Jesucristo es la piedra angular de esta unidad, que reúne a pueblos diversos en una Iglesia santa, católica y apostólica. Como cristianos, nos definen esta esperanza singular y el único Espíritu por el que somos bautizados y renovados. Nuestra tarea es garantizar que esta unidad no sea solo un concepto, sino una realidad vivida, reforzando nuestra misión compartida y nuestro amor mutuo.
Una pregunta para reflexionar
¿De qué manera podemos, como Iglesia o comunidad, aceptar el reto de nuestra vocación única, manteniendo al mismo tiempo nuestra identidad y tradiciones propias?
Oración
Jesucristo, contando con nuestra diversidad, nos has reunido como tu familia e Iglesia. Ante tantas situaciones en la tierra en las que la esperanza se ha visto eclipsada por la desesperación y el dolor de los corazones heridos, renueva nuestra esperanza en la obra del Espíritu Santo para cambiar el mundo. Muévenos a difundir esta esperanza a todos y en todas partes. Tú eres la verdadera luz, que echa fuera las tinieblas del pecado e ilumina nuestros corazones con la alegría y la esperanza de tu amor eterno. Amén.

