

La mañana del Martes Santo se viste de fiesta en la diócesis de Guadix con la celebración de la Misa Crismal. Es una Eucaristía muy especial, que congrega a todos los sacerdotes de la diócesis, junto a su obispo, y que cuenta con la participación de consagrados y consagradas y, por supuesto, los fieles que quieran asistir. Se celebra en la Catedral y, en esta Misa, se bendicen los Óleos y se consagra el Crisma, que va a ser utilizado a lo largo del año en la administración de los sacramentos. También los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales, recordando el compromiso que asumieron cuando recibieron la ordenación.
La Misa Crismal, según la liturgia, se celebra en la mañana del Jueves Santo. Pero, para facilitar la asistencia de los sacerdotes, se traslada todos los años a la mañana del Martes Santo. Y así se ha hecho este año. Han asistido todos los sacerdotes, que han contado, además, con una charla-meditación antes de la Misa.
La meditación tuvo lugar una hora antes de la Misa, en la iglesia del Sagrario. Allí, el sacerdote Gerardo José Rodríguez presentó a los sacerdotes algunas claves para vivir su sacerdocio hoy, con autenticidad y compromiso, a pesar de las dificultades. Y todo esto desde la fraternidad sacerdotal, no desde el individualismo y la soledad, sino desde la fraternidad, como presbiterio de hermanos que comparten una misma vida, un mismo compromiso. Gerardo José es un sacerdote de Nicaragua, expulsado de su país por la represión que se vive allí, que ejerce, mientras le llega la oportunidad de volver a su tierra, como sacerdote en la diócesis de Guadix. Aquí lleva ya dos años y, en la actualidad, es el párroco de Graena, Cortes y Los Baños.
Tras la meditación, se celebró la Eucaristía en la Catedral, presidida por el obispo, monseñor Francisco Jesús Orozco. En la homilía habló de lo que representan los Óleos y el Crisma para la vida de los cristianos a lo largo del año. Con ellos se administran sacramentos como el Bautismo, la Confirmación, el Orden Sacerdotal y la Unción de los Enfermos; sacramentos que son presencia de Dios y vida para los cristianos.
También habló el obispo a los sacerdotes, animándolos a vivir su ministerio con dedicación, alegría y compromiso. Y, recordando las recientes palabras del papa Francisco al presbiterio de la archidiócesis de Madrid, los invitó a que, ante las dificultades del presente y la secularización, haya una renovación espiritual que fomente la unidad y la fraternidad sacerdotal.
Al finalizar la Eucaristía, los sacerdotes recogieron los Óleos y el Crisma para llevarlos a sus pueblos y poder administrar, así, los sacramentos. Terminó la mañana con una comida fraterna en la Residencia Sacerdotal.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de Medios de Comunicación Social. Diócesis de Guadix

