
Con un «¡Gracias papá!», Mons. Orozco recordó a su padre en el funeral celebrado en la Catedral de Guadix, que fue concelebrado por el arzobispo de Granada y el obispo de Almería
La Catedral de Guadix acogió la celebración de un funeral por el alma de D. Fernando Orozco, padre del obispo accitano, que falleció el pasado 16 de noviembre. Concelebrada por el arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, y el obispo de Almería, Mons. Antonio Gómez Cantero, la Eucaristía estuvo presidida por el obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco. La mayor parte del clero diocesano y otros sacerdotes venidos de Granada, Córdoba y Almería, arroparon al prelado accitano en una tarde muy emotiva.
También asistieron numerosas autoridades de la ciudad accitana, entre las que estaban el alcalde de Guadix, Jesús Lorente, y miembros de la corporación municipal; y de otras instituciones provinciales y de la Junta de Andalucía. Y, sobre todo, había muchos fieles, tanto de la ciudad como de las parroquias de la diócesis, que quisieron acompañar al obispo en este funeral por su padre. El Coro Carlos Ros fue quien se encargó de poner los cantos en la celebración.
Mons. Orozco comenzó agradeciendo a todos su presencia. En la homilía habló de la esperanza en la vida eterna y de cómo esperamos esa salvación que viene de Dios y que da sentido a nuestras vidas. Pero también habló de su padre, de sus enseñanzas, de cómo lo ha acompañado hasta el final… y agradeció todo lo que ha recibido de él a lo largo de su vida.
“Gracias papá -dijo el obispo- porque tú has sido de los sencillos y humildes, que me has enseñado nítidamente el rostro de Dios en tu vida gastada y desgastada por nosotros. Yo confío en que cuando te hayas presentado ante el Señor le habrás mostrado tus manos. Dios habrá reconocido en ellas las manos desgastadas de un padre que se entregó hasta agotarse; las manos encallecidas de un trabajador del campo, de un jornalero de sol a sol, que incansablemente luchó para ganar el jornal de cada día y sacar adelante a su familia; manos cariñosas que supieron acariciar, sostener, abrazar, levantar; …manos frágiles que, a fuerza de entrega, de luchas y de fatigas, y a causa de la enfermedad y de la vejez, se han ido debilitando… Así fueron las manos de padre y así han sido las manos de vuestros padres…”
Mons. Orozco también tuvo un recuerdo hacia su familia, que le acompañaba en esa tarde: su madre, su hermana y otros parientes venidos de Córdoba. En su nombre, agradeció a todos, en reiteradas ocasiones, su presencia, por el apoyo que supone en estos momentos de dolor, pero también por haber compartido la oración al Señor por su padre. Una Catedral tan llena, vino a decir al final de la celebración, ayuda a afrontar el momento por el que están pasando él y su familia que, aunque es vivido con esperanza, el dolor por la pérdida de un ser querido siempre está ahí.
Tras la Eucaristía, el obispo recibió numerosas muestras de pésame y de cariño de personas llegadas de todos los rincones de la diócesis.
- Fernando Orozco Sánchez falleció el pasado 16 de noviembre, a los 84 años de edad. Las exequias fueron al día siguiente, el domingo 17 de noviembre a las 11 de la mañana, en su pueblo natal, Villafranca de Córdoba. Como era domingo por la mañana, hubo muchas personas que no pudieron desplazarse tan lejos para asistir a las exequias, entre ellas, los sacerdotes, que tenían celebraciones de la Misa en sus parroquias. Por eso, este funeral ha servido para acompañar a nuestro obispo y a su familia en este momento tan emotivo de su vida.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix