

La Diócesis de Guadix ha vivido este 10 de febrero una jornada de profunda reflexión intelectual y pastoral en el marco de sus sesiones formativas para el clero y el laicado. El encuentro, que ha contado con la presencia de Jaime Mayor Oreja y María San Gil, ha tenido como eje central una mesa redonda de alto calado analítico sobre la realidad española y el papel de la Iglesia en la actual “batalla cultural”. El obispo diocesano, Mons. Francisco Jesús Orozco, fue el encargado de abrir el acto dando una cálida bienvenida a los ponentes, destacando la importancia de contar con voces de tal coherencia y trayectoria para iluminar el caminar de la Iglesia local en tiempos de complejidad.
La mesa redonda estuvo conducida por Maika Fornieles, delegada diocesana de Apostolado Seglar y miembro de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), quien dotó al diálogo de una estructura original y profunda. Utilizando como hilo conductor una carta del Papa León XIV, Fornieles fue planteando diversos interrogantes que permitieron a los ponentes desgranar la actualidad desde una perspectiva de fe y compromiso civil. Durante la intervención, Mayor Oreja subrayó que España no atraviesa una crisis meramente política, sino de fundamentos, señalando que el desorden social es, en esencia, una crisis de fe que requiere una respuesta valiente por parte de los católicos. Por su parte, María San Gil hizo un llamamiento a la resistencia ética y a la pérdida del miedo, instando a los presentes a defender la dignidad humana y las raíces cristianas sin complejos, especialmente en la protección de la vida y la familia.
El debate puso de manifiesto que tanto el clero como los laicos tienen una misión ineludible en la esfera pública: no ser meros observadores, sino protagonistas en la propuesta de una antropología cristiana frente al relativismo.
La jornada concluyó dejando en los asistentes una invitación a vivir la Verdad con esperanza y caridad en medio de la sociedad actual. Y tras la intensa mañana de reflexión, los participantes compartieron una comida fraterna, un momento de convivencia que sirvió para estrechar lazos y seguir compartiendo impresiones en un ambiente de cercanía y comunidad.
Antonio Travé
Subdelegado diocesano de MCS. Guadix

