

Con una Eucaristía solemne y festiva se celebró el día de la Epifanía del Señor en la Catedral de Guadix, culminando los días grandes de la Navidad. Presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, la celebración contó con la presencia de los Magos de Oriente, que, en colaboración con el ayuntamiento de Guadix, ofrecieron sus cofres al Niño Dios en el belén montado en el altar mayor.
En la homilía, el obispo recordó cómo en la Epifanía se celebra la manifestación suprema y universal de Dios a toda la humanidad y se nos anuncia que la salvación traída por el Niño Dios no se restringe a un solo pueblo o grupo religioso, sino que es un derecho de todos los hombres. Por eso, insistió Mons. Orozco, esta es la fiesta de la misión, de la evangelización, con la que la Iglesia propone, sin imponer, la buena noticia de Jesucristo a todos, sin exclusión.
También habló de los Magos de Oriente, que se nos presentan como modelo de eternos buscadores: “Hoy es la fiesta de los buscadores, del que nunca se cansa de buscar, del que no vive cómodamente ya en su burbuja” sino que peregrina guiado por la estrella de la fe. Esos mismos Magos, al llegar y postrarse ante el Niño Dios, nos enseñan que la Epifanía es también la fiesta de la adoración, invitándonos a arrodillar nuestra existencia y reconocer a Dios en nuestras vidas.
Finalmente, el obispo destacó cómo el encuentro real con Cristo conlleva necesariamente una conversión, simbolizada en el regreso de los Magos “por otro camino”: “Dejarse encontrar por el Señor es siempre volver por otro camino”, dijo Mons. Orozco . Frente a las ideologías y mentiras del mundo, representadas por la hipocresía de Herodes, quien encuentra a Dios cambia su forma de vivir, de relacionarse y de actuar.
La homilía terminó recordando que el papa León clausuraba el Año Jubilar de la esperanza esa misma mañana en Roma. Ha sido un año, dijo, que nos impulsa a ser luz en medio de la oscuridad y testigos de que el amor de Dios es para todos.
La celebración finalizó con el reparto de golosinas a los más pequeños y a todos los que se quisieron endulzar en la fría mañana.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

