Fe, alegría y devoción en el día del Corpus en Huéscar

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

Un año más, Jesús Sacramentado, una vez que finalizaba la Eucaristía de 11 de la mañana, salía de la Iglesia en procesión por las calles de nuestra ciudad de Huéscar.
Tras la cruz parroquial, encargada de abrir el cortejo procesional, iban los niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión. A continuación las distintas hermandades y cofradías y los hermanos del Santísimo, acompañados de los fieles que, con sus velas, alumbraban al Santísimo Sacramento del Altar.

Como cada año, la tradición se vuelve a repetir y en la festividad del Corpus Christi la hermandad del Santísimo de Huéscar saca a la calle la hermosísima «Torrecilla» (s. XVI) en su trono engalanado para este día tan especial. Ante los altares, seis en este año 2017, la custodia se detiene y la Capilla Musical interpreta cada uno de los villancicos, supervivientes de una centenaria tradición musical que hunde sus raíces en los primeros años del siglo XVI, compuestos por Juan María Guerrero de la Plaza. Es un día grande para Huéscar, el día en el que Jesús Sacramentado recorre los lugares por donde cada uno de los oscenses lleva sus alegrías, penas, sus preocupaciones y anhelos.

Un año más Fe, tradición y cultura se han dado la mano en la festividad del Corpus Christi. Altares hechos con mucho cariño, villancicos, flores, incienso, alfombras de hierbas aromáticas, balcones adornados, petaladas, y muchas personas, tanto en la Eucaristía como en la procesión, marcaron la celebración del Corpus Christi en la ciudad de Huéscar. Y todo esto acompañado de un gran respeto y devoción.

Como ya hicieron nuestros antepasados durante muchas generaciones, ahora, a nosotros, nos corresponde mantener esta tradición con la misma devoción, fervor, dignidad y autenticidad, que siempre se ha hecho en Huéscar para mayor gloria de Dios.

José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar

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