

El obispo de Guadix se trasladó, el sábado 29 de noviembre, a la localidad de Huéscar para celebrar una emotiva Eucaristía en el cementerio municipal, en este mes en el que se intensifican las oraciones por los difuntos y en el que, en esta parroquia, se ha rezado el rosario en el cementerio, cada fin de semana.
Ante numerosos vecinos que acudieron para recordar a sus seres queridos, D. Francisco Jesús Orozco centró su homilía en la importancia de mantener viva la oración por quienes han fallecido. Subrayó que «recordar a los difuntos es una obra de misericordia», e invitó a los presentes a no olvidar la esperanza cristiana que ilumina el misterio de la muerte, y hace que le demos un sentido diferente a nuestra vida
Don Francisco que estuvo acompañado por el párroco de Huéscar y el vicario parroquial, junto con el rector del Seminario, terminó agradeciendo a todos los que habían hecho posible la celebración de la Eucaristía: a los que la habían preparado; al encargado del cementerio; a los representantes de la parroquia de San Clemente, que tuvieron la deferencia de bajar al cementerio, a su Patrona, la Santísima Virgen de la Esperanza, inmersos en este año de la Esperanza; y de una forma especial al ayuntamiento del municipio.
Desde la parroquia también agradecieron a Don Francisco Jesús que un año más haya querido acompañar a la comunidad para renovar el mensaje de consuelo y cercanía de la Iglesia en estas fechas, en las que recordamos más intensamente a los seres queridos que han partido ya a la casa del Padre. Y eso mismo fue lo que hizo el obispo antes de comenzar la Santa Misa: rezó, dialogó y consoló a las personas que estaban rezando junto a las sepulturas de sus seres queridos.
La celebración concluyó con un responso en memoria de todos los difuntos de Huéscar
José Antonio Martínez
Párroco de Santa María.

