19 de marzo, Día del Seminario: “sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino”

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

19 de marzo, Día del Seminario: “sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino”

El Día del Seminario es ocasión para que todo el pueblo de Dios sepamos dar gracias por las vocaciones sacerdotales y podamos pedir al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. En el contexto del Sínodo universal convocado por el papa Francisco, la Iglesia reconoce agradecida el gran don que supone el poder peregrinar unidos, tras las huellas de Cristo, buen pastor y sumo y eterno sacerdote.

El lema de este año para la jornada del Día del Seminario se inspira en el proceso sinodal en el que está inmersa la Iglesia entera; él va a orientar nuestra reflexión acerca de la vocación sacerdotal.

 

Sacerdotes

El objetivo del seminario es acompañar a jóvenes llamados por Dios para ser sacerdotes, ayudándolos en el discernimiento de su vocación o formándolos para servir al pueblo de Dios. Del mismo modo que Jesucristo los llamó para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar (cf. Mc 3, 14-15), en el seminario nos encontramos una comunidad que escucha su palabra, la interioriza y se pone en camino para seguir sus pasos.

A semejanza del Señor, que reunió al grupo de los apóstoles, en el seminario se vive en comunidad, estableciendo relaciones de fraternidad y lazos de amistad sincera. La relación personal con el Maestro no excluye, sino que se enriquece con la presencia de compañeros y la vivencia en comunidad de la fe y de la vocación. Esto es preparación y anticipo para un estilo de ser sacerdote y de estar presente en medio de la Iglesia y del mundo.

 

Al servicio

El lema de este año nos presenta también la vocación sacerdotal como servicio. Desde el principio, los discípulos estamos llamados a imitar a aquel a quien seguimos, que nos aseguró que él

«está en medio de nosotros como el que sirve». Por eso el sacerdocio solo puede entenderse desde el servicio. Esto supone comprender que nuestro ser es «ser para los demás» o toda vocación auténtica es servicio a los otros.

En el seminario, los seminaristas aprenden a vivir el servicio y a servir a los hermanos, como parte integrante y fundamental de la vocación. Los intereses egoístas y el provecho propio han de desterrarse y deben dejar lugar al desarrollo de una vocación recibida para ser entrega- da. Solo desde la entrega la vocación recibe todo su sentido.

El desempeño del ministerio sacerdotal conlleva saber servir a las comunidades a las que somos enviados. En el servicio discreto o silencioso, alejado de protagonismos, pero rico en experiencias y alegrías, los sacerdotes nos descubrimos unidos a quien no vino a ser servido, sino a servir, encontrando en ello la razón de nuestra vocación.

De una Iglesia

El servicio al que se nos llama en la vocación se desempeña en el seno de la Iglesia, esposa de Cristo. El seminario es una etapa crucial en la vida del sacerdote, puesto que allí se aprende que la Iglesia, en su desvelo por cada uno de sus hijos, necesita de hombres dispuestos a servir y entregar su vida en todo tiempo y en cada circunstancia.

Por eso, el seminario supone un momento de despojamiento, no solo por- que introduce en la dinámica del servicio, sino también de la renuncia a los propios planes y proyectos en aras a una entrega total y sin reservas. El sacerdote debe «ser capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con auténtica renuncia de sí mismo, con entrega total, continua y fiel, y a la vez con una especie de «celo» divino (cf. 2 Cor 11, 2), con una ternura que incluso asume matices del cariño materno» (PDV, n. 22).

En camino

La Iglesia está en camino constantemente, pues- toque sigue a Jesucristo, su esposo, que es el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14, 6).

La Iglesia militante a la que pertenecemos y a la que estamos llamados a servir, se pone toda ella en camino tras las huellas de su esposo. La Iglesia peregrina en este mundo y busca caminos para llegar a todos los pueblos anunciando el Evangelio. Toda la Iglesia es misionera, toda la Iglesia sale a los cruces de los caminos para proponer a los hombres de buena voluntad la buena noticia. En su peregrinar por este mundo, la Iglesia se muestra solícita buscando ser mensajera de la verdad, anunciando el Evangelio, en diálogo con un mundo tan necesitado de escuchar la buena nueva.

El sacerdote está al servicio de la Iglesia, caminando con todo el pueblo de Dios y haciéndose eco de la llamada dirigida a cada hombre de cualquier época a formar parte de ella.

…con los seminaristas

La jornada del Día del Seminario es un momento propicio para poner de manifiesto la so- licitud de cada parroquia por el seminario y por las vocaciones sacerdotales. La Iglesia en este día nos propone mostrar nuestra cerca- nía y aprecio por cada seminarista y orar por ellos, por sus formadores y por todas las vocaciones sacerdotales.

Tomado de la revista Migreda

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