«Un Sínodo para la familia»

Dentro del marco de la XIII Semana de la Familia que con el lema «Familia: futuro para la humanidad», ha tenido lugar la conferencia «Un Sínodo para la familia», a cargo de D. Carlos del Río, Vicario General para Asuntos Administrativos, Jurídicos y Sacramentales.

Ha definido al Sínodo de los obispos como una asamblea de obispos de todo el mundo, que se reúnen en torno al Obispo de Roma en un espíritu de colegialidad para reflexionar juntos sobre temas de importancia para toda la Iglesia. Existen dos tipos: sínodos ordinarios que se celebran a intervalos fijos, y sínodos extraordinarios que se celebran para tratar asunto urgente. Después del Sínodo 2015 los obispos presentarán al Papa sus recomendaciones y el Papa Francisco evaluará sus propuestas y proveerá orientación a la Iglesia Universal.

D. Carlos del Rio ha puntualizado e informado a modo de resumen de las claves de este Sínodo Extraordinario, que, en realidad, es preparatorio al Sínodo Ordinario, sobre el mismo tema, que se celebrará en octubre de este año 2015.

El Sínodo de los Obispos reunido en torno al Papa dirige su pensamiento a todas las familias del mundo con sus alegrías, fatigas y esperanzas. Una de las mayores pobrezas de la cultura actual es la soledad, fruto de la ausencia de Dios en la vida de las personas y de la fragilidad de las relaciones. Son muchos los niños que nacen fuera del matrimonio, especialmente en algunos países, y muchos los que después crecen con uno solo de los padres o en un contexto familiar ampliado o reconstituido. El número de divorcios es creciente y no es raro el caso de opciones determinadas únicamente por factores de orden económico. Con frecuencia los niños son motivo de contienda entre los padres. La Iglesia siente la necesidad de decir una palabra de verdad y de esperanza. En la acogida mutua y con la gracia de Cristo los novios se prometen entrega total, fidelidad y apertura a la vida, y además reconocen como elementos constitutivos del matrimonio los dones que Dios les ofrece, tomando en serio su mutuo compromiso frente a la Iglesia. Dios consagra el amor de los esposos y confirma su indisolubilidad, ofreciéndoles la ayuda para vivir la fidelidad, la integración recíproca y la apertura a la vida.

Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciados y vueltos a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos. Tantos jóvenes hacia el compromiso conyugal, pero la Iglesia sufre por la precipitación con la que tantos fieles deciden poner fin al vínculo asumido, instaurando otro.

Algunas familias viven la experiencia de tener en su seno personas con orientación homosexual. No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia; los hombres y mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza.

Las reflexiones deberán ser maduradas y precisadas por la reflexión de las Iglesias locales durante el año que nos separa de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos prevista para octubre de 2015, dedicada a la vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Es el deseo que expresó el Papa Francisco desde el inicio de estos trabajos, invitando a la valentía de la fe y a la acogida humilde y honrada de la verdad en la caridad.

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Después de este buen resumen de la conferencia que nos ha mandado un joven amigo de la Delegación, nos limitamos a dar nuestra impresión de la tarde. Tenemos que hablar con libertad y escuchar con humildad para no ser obstáculos para dejar que el Espíritu se exprese, el Sínodo tiene que llevar a la Iglesia a la reflexión de ver «qué puede aportar Jesucristo a la familia». Para nosotros, para los que nos movemos en ambientes próximos a las familias, pedir la gracia de saber acoger a cada persona, a cada matrimonio, a cada familia en su situación concreta con la misericordia y verdad que convergen en Jesucristo. Quizás esto nos suponga pasar de una posible indiferencia a una mayor responsabilidad; pasar también de la condena a la compasión de forma que seamos capaces de reconocer lo bueno que hay en cada persona.

Mientras, seguimos haciendo este «camino juntos»; todos juntos, de forma que podamos redescubrir la belleza del matrimonio centrado en Jesucristo.

Pastoral Familiar de Granada


Próxima actividad en la Semana Diocesana de la Familia

Conferencia: «Sé tu mismo. Artesanía emocional»

D. Manuel Mingorance Carmona, Director de «Proyecto Hombre» de Granada.

Martes, 10 de marzo.

Salón de actos del Colegio de la Presentación (C/ Gran Capitán, 14). A las 19 horas.

Entrada gratuita.

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