Cuando se nos hizo la invitación a presentar Proyecto Raquel en este arciprestazgo nos causó mucha alegría, pues iba a ser el primero. Nos dispusimos a prepararlo con tanto cariño como podíamos, y llego el día, 15 de diciembre.
Nos encontramos a las 12 de la mañana y fueron llegando los diferentes sacerdotes que lo componen. Era una alegría poder comprobar que había un interés real por el Proyecto. Una vez más partíamos de poner en valor la Vida y desde ahí descubrir las consecuencias de cuando esto no es así. Pudimos ver que la ideología que se quiere imponer, en nuestra sociedad, no es de apuesta por la vida, sino de apuesta por lo legal como valido sin tener en cuenta la moral innata en el corazón del hombre de respeto por el mismo hombre.
Constatábamos que existe el aborto y que tiene unas consecuencias que normalmente no se quiere ver, se solapan con paños calientes y a la larga vuelven a salir las heridas como síndromes que no dejan vivir en paz. Es por ello que la Iglesia, basándose en la Misericordia del amor gratuito de Dios, apuesta por ofrecer esto mismo a aquellas personas que se sienten heridas por el dolor de un hecho acaecido en sus vidas, y que no se termina de borrar, un aborto. Para poder recibir esa misericordia, a la persona hay que ponerla ante su verdad, con todo el dolor que eso implica pero es la única manera de poder empezar a sanar y curar. Una vez dado este paso se descubre la necesidad del perdón, pues sin perdón no hay sanación. La persona descubre que necesita perdonarse y ser perdonada tanto por su hijo, como por Dios.
Y es desde ahí desde donde podemos volver a valorar la vida, a mirar el futuro y a cuanto nos va aconteciendo como una nueva apuesta por la vida. Junto a ellos pudimos descubrir la urgencia de este proyecto y la apuesta de la iglesia por atender a quienes se sienten heridas por este dolor.
Agradecemos esta iniciativa y compartimos que estamos abiertos a otras que puedan surgir.
Equipo Proyecto Raquel Granada