Peregrinación de la «Fraternidad Laicos Dominicos» de Motril a la Basílica de las Angustias

Con motivo del Año Santo Jubilar del primer Centenario de la Coronación de la Santísima Virgen de las Angustias de Granada, la «Fraternidad Laicos Dominicos» de Motril realizó su peregrinación a la Basílica de la Virgen de las Angustias.

Fueron un grupo de 15 personas en peregrinación, y al frente de los peregrinos estuvieron su presidenta, María Dolores Hernández Martín, y la Fundadora de esta Fraternidad, religiosa dominica, María del Carmen Retamero Mediavilla, que la inició en el año 2010, tomando la insignia, el día 12 de junio.

La Fraternidad cuenta con 26 hermanos, y entre sus fines está, como el más importante, la ayuda al Hospital de Yaundé en Camerún y también colaboran en las campañas del Domund, Manos Unidas y las Misiones. En el transcurso del año tienen numerosas actividades religiosas y de tipo formativo dirigidas por los Padres dominicos: José Antonio Segovia, Antonio Praena, Ignacio Peláez y sobre todo de su fundadora la madre Sor María del Carmen.

Los peregrinos fueron recibidos en la puerta de la Basílica por la Hermandad Sacramental de la Virgen de las Angustias, con el Hermano Mayor, Francisco Salazar; Antonio Folgoso, Prefecto de Caridad; Valeriano Ortúzar, Prefecto de Cultos y Protocolo; Manuel Padial, Manuel Urbano, subprefectos de Cultos y Protocolo y Manuel Mata, Hermano Horquillero. Al subir al Altar depositaron un precioso ramo de flores como homenaje a la Santísima Virgen.

La Eucaristía dio comienzo a las 12 horas y fue presidida por D. Manuel Reyes, Vicario General de la Diócesis de Granada. Las lecturas fueron realizadas por los peregrinos y el equipo de liturgia de la Basílica.

Homilía

D. Manuel Reyes empezó su Homilía con estas palabras: «El Señor llega para regir los pueblos con rectitud, el Señor llega. Así hemos respondido en el salmo responsorial. Y esa venida del Señor es la que le da unidad y sentido a este domingo, que es ya el penúltimo del Año Litúrgico…».

Siguió D. Manuel explicando cómo las lecturas del domingo nos hablan del final de los tiempos y cómo Jesucristo habla de que todo lo que existe será destruido, anunciando que Él vendrá a la derecha del Padre para juzgarnos y sobre todo para crear un Universo Nuevo. También S. Pablo, en la Segunda Lectura, habla de la importancia del trabajo para el hombre. Parece que una idea y otra se contraponen porque si todo va a ser destruido ¿para qué vale trabajar? Pero todo se explica desde el punto de que el trabajo es necesario para formar nuestra propia personalidad y para poder servir a la sociedad en que vivimos, pues aunque todo será destruido, sin embargo esta destrucción dará lugar a un Universo Nuevo con la venida de Jesucristo.

A continuación habló también cómo hoy domingo, se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, celebración que se instituyó en el año 1985. Explicó, con su verbo cálido y acogedor, el significado de la palabra Diocesana y dijo que cada Diócesis, que son distintas partes territoriales de la Iglesia, tiene a un Obispo o Arzobispo al frente y que cada una tiene sus características históricas y particulares. Refiriéndose a la Diócesis de Granada dijo que tiene una larga historia, ya que primero fue la Diócesis de Elvira en los primeros tiempos y en el año 1492 fue instituida como Archidiócesis, estando al frente de ella un Arzobispo. Nosotros somos herederos de aquella Iglesia primera y de la actual a la que tenemos que amar, conocer, servir y ayudar, ya que todo lo que somos como cristianos, en la Iglesia lo vivimos y de la Iglesia lo hemos recibido: nuestra fe, nuestro Bautismo, nuestro matrimonio. De ella recibimos prácticamente todo: el perdón de los pecados la esperanza cristiana, el conocimiento de Jesucristo.

Terminó su homilía diciendo: «… Que el Señor nos conceda a todos nosotros amar la Iglesia, confiar y esperar la venida del Señor. Que cuando decimos en el Padre Nuestro: venga a nosotros tu reino, lo digamos de verdad: El Reino de Jesucristo, que venga su reino y eso colme nuestra Esperanza».

La celebración de la Santa Misa fue seguida por todos los asistentes con gran devoción y recogimiento, terminando con la oración del Centenario y el Himno a la Santísima Virgen de las Angustias.

Terminada la Eucaristía los peregrinos, se hicieron una foto-recuerdo en la escalinata del altar mayor y seguidamente pasaron a visitar el Camarín de la Virgen. D. Antonio Mezcua, miembro de la Comisión General del Año Jubilar Mariano, les dio la bienvenida en nombre de la parroquia y de la hermandad y les explicó el significado del Camarín desde el punto de vista artístico y religioso, que todos siguieron con atención.

La visita al Camarín terminó con el rezo, en común, del Ave María, con gran fervor y amor a la Santísima Virgen de las Angustias. Todos los peregrinos se mostraron muy contentos y manifestaron su alegría por poder participar en esta celebración, recibiendo las gracias del Año Jubilar y también por todas las atenciones recibidas por parte de la parroquia y de la hermandad.

Antonio J. Mezcua Roelas

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