Mártires granadinos, su testimonio es la riqueza de la Iglesia

A lo largo de los siglos, millones de personas –conocidas y no conocidas- han entregado su vida por causa de la fe, han testimonio que la gracia de Dios vale más que la vida. Son los mártires, beatos y santos. Esa es la riqueza de la Iglesia: el testimonio de que Cristo es el centro y plenitud de nuestra vida humana. Entre ellos, hay un total de 115 mártires de Cristo, en la Causa del Deán José Álvarez-Benavides y de la Torre, que serán beatificados en Aguadulce (Almería) el 25 marzo, de los cuales hay 34 mártires granadinos o vinculados a nuestra Archidiócesis, dado que hasta el año 1957 una parte de la actual Diócesis de Almería formaba parte de la Diócesis granadina, en la conocida como “Alpujarra almeriense”. Entrevista con el Delegado Episcopal de Granada para la Beatificación, D. Manuel Reyes.

1.- La Causa de estos mártires de Cristo se produce en un momento difícil y duro en España: se enmarca en la persecución religiosa que comenzó en 1934 y se recrudeció con la Guerra Civil entre 1936 y 1939. Sin embargo, cuando la Iglesia beatifica, nada tiene que ver con cuestiones ideológicas, sino con el testimonio de Cristo. ¿No es así? ¿Por qué son beatificados?

Hoy mismo, los cristianos están siendo perseguidos y muriendo mucho en distintas partes del mundo. Todos los días conocemos noticias de esas persecuciones y de esos martirios. Esta ha sido la tónica de toda la historia. En el siglo XX hubo periodos de mucha persecución de cristianos en los distintos totalitarismos, de signo soviético, por ejemplo, o en la Alemania nazi. En México, poco antes que aquí, hubo una gran persecución. Entonces, en España se produjo esto, una persecución en la que murieron muchos por su fe. No se trata de entrar en las discusiones de signo político de lo que sucedió en aquellos años. En realidad, si la Iglesia beatifica y reconoce la santidad de los mártires, tiene muy en cuenta que murieron sólo por la fe. Hay casos en los que interviene alguna cosa de participación política y esos quedan excluidos de esta consideración. Ahora bien, es claro que muchos fueron perseguidos y murieron precisamente por la fe. Y esa intencionalidad estaba tanto en los perseguidores como en las víctimas. Es decir, había un intento de destruir la Iglesia, y la prueba es que se destruían las iglesias, las imágenes, todo lo que tuviera algo que ver con la Iglesia. En ese ámbito, en esas motivaciones, ellos, los mártires, aceptaron ese sacrificio de ser perseguidos por causa de la fe. Éste es el sentido de lo que vamos a celebrar.

2.- ¿Quiénes son esos mártires granadinos que van a ser beatificados en Almería? Cuéntenos un breve y genérico perfil de ellos.

Es una cosa muy sencilla. En el año 1936 una parte significativa de la actual Diócesis de Almería pertenecía a la Archidiócesis de Granada. En esas parroquias había sacerdotes granadinos. Lo mismo que había sacerdotes almerienses, que, sin embargo, se habían formado en nuestro seminario, estaban incardinados en nuestra diócesis. Y lo mismo podían estar de párrocos almerienses que de párrocos en Algarinejo, Torrecardela o Loja. Son sacerdotes que pertenecían a nuestra Diócesis. ¿Por qué los beatifica Almería? Porque las causas de beatificación se hacen en el sitio de la muerte del que va a ser beatificado. Ellos murieron en Almería. Hoy la Diócesis de Almería comprende toda la provincia, de ahí que se lleve la Causa allí. En cuanto a cuáles son, son 20 sacerdotes incardinados en nuestra Diócesis, unos son nacidos en Granada, otros son nacidos en los pueblos de Almería que pertenecían a nuestra Diócesis. Además, hemos incluido en la consideración de alguna manera en gozarnos en este testimonio en algunas personas, sobre todo laicos, que estuvieron muy relacionados con Granada. En ese grupo, de una manera singular nos fijamos en siete jóvenes –menos uno que era un poco mayor, pero los demás eran jóvenes- que murieron en el campo de concentración que se montó en el pueblo de Turón, que es de nuestra Diócesis. Como murieron allí, nosotros queremos que por lo menos en aquel pueblo se coja como la gloria de estos testigos de la fe y se les venere de manera especial.

3.- Hay familiares en nuestra Diócesis de estos mártires de Granada. Qué les comentan sobre esta beatificación y cómo van a vivir esa ceremonia.

Yo he podido personalmente conectar con algunos. Realmente, los gestores de la Causa de Almería son los que desde hace ya meses, quizás años, empezaron a ponerse en contacto con los familiares. Nosotros, que hemos asumido esta tarea de rescatar la memoria de los propiamente granadinos, hemos intentado ponernos en contacto con alguno. Personalmente me he puesto en contacto con diversas familias y todos con gozo este testimonio, y contar en su familia con un testigo de la fe tan valioso como es un hermano de su abuela, un tío de su madre… y están verdaderamente gozosos y dispuestos a ir y a participar, y vivir este día de la glorificación con verdadera alegría cristiana. Y luego, posteriormente, los beatificados tienen que ser asumidos como lo que son, personas a las cuales la Iglesia reconoce que están en el Cielo y para que sean para nosotros ejemplo e intercesores.

4.- La Diócesis se ha preparado para vivir esta beatificación y lo ha hecho con una serie de actos que se han llevado a cabo, como el celebrado en el CC. del Arzobispado con una ponencia titulada “Los mártires de Granada beatificados en Almería. Qué otros actos se han celebrado.

Hemos tenido un acto de preparación más de tipo de religioso que ha consistido en una Eucaristía en la Abadía del Sacromonte. ¿Por qué en la Abadía del Sacromonte? Porque uno de los que van a ser beatificados perteneció a la Abadía del Sacromonte. Allí se formó, allí estudió, fue sacerdote de la Abadía del Sacromonte, al mismo tiempo que se dedicaba a las Escuelas del Ave María. Todos sabemos que Escuelas del Ave María y Abadía del Sacromonte nacieron de alguna manera juntos en la persona de D. Andrés Manjón. Es un sobrino, Segundo Arce Manjón, está enterrado precisamente en la Abadía. Hemos querido que este acto se simbolice en uno de los sitios que está conectado más directamente con uno de los beatos. Después, el retiro del clero, que tuvo lugar el lunes día 20, tuvo una parte de recuerdo de los mártires con información de las personas y explicación para que los sacerdotes participen de estos compañeros de nuestro presbiterio que dieron la vida por la fe. Cuando pase la beatificación, tendremos una Misa de acción de gracias en la Catedral, que será el 7 de mayo. A esa Eucaristía se invita a toda la comunidad diocesana a reconocer la gloria de estos servidores de la fe que dieron su vida por Jesucristo.

5.- Una vez que estos mártires sean beatificados, ¿de qué modo los cristianos podemos pedir su intercesión, cómo nos dirigimos a ellos?

Los restos, que son reliquias, se instalarán en los templos donde sirvieron estos mártires y vivieron su martirio o su ministerio sacerdotal… todo eso requiere meses, poner a la veneración los restos, las reliquias, de los beatos. Independientemente de eso, la beatificación significa que la Iglesia propone estos cristianos para el culto público que pueden ser venerados lo mismo que los santos. La diferencia es que los santos son propuestos para toda la Iglesia universal, mientras que los beatos son propuestos para los sitios que están relacionados con su vida y especialmente con su muerte. Estos nuevos beatos van a ser venerados en Almería, en Granada, pero seguramente no van a serlo en Estados Unidos o en México. Es decir, tiene una dimensión como más doméstica. Habrá una fiesta de estos mártires, la fiesta de los mártires almerienses del siglo XX y serán venerados todos en conjunto con la liturgia de ese día. Independientemente de eso, luego está la piedad personal, la piedad popular en los distintos sitios donde se ubicaren sus restos.

6.- ¿Qué son y qué significan para la Iglesia tantos y tantos mártires, beatos y santos?

Significan una riqueza, porque es el testimonio de la fe vivida. Siempre que celebramos la misa estamos celebrando la muerte de Nuestro Señor, el sacrificio de Jesucristo. Los mejores imitadores son aquellos que dan la vida junto a Jesucristo, derraman su sangre por la fe y por amor a Jesucristo. Entonces, son siempre una riqueza. Y una riqueza que enriquece –perdonad la redundancia- lo que es la vida de la Iglesia y la vida de fe. Es un llamamiento a la sinceridad de vida, a la verdad de nuestro testimonio, a la verdad de nuestra esperanza en la vida eterna.

Paqui Pallarés

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