Las otras matemáticas de la Escuela Nueva de Andrés Manjón

Las otras matemáticas de la Escuela Nueva de Andrés Manjón

El palacio de La Madraza albergó este 8 de febrero una conferencia acerca de la enseñanza de las matemáticas en Andrés Manjón. La ponente, Irene Real, compartió los frutos de su trabajo de investigación acerca de la enseñanza de esta disciplina en el fundador de las Escuelas del Ave María.

A las puertas del centenario de la muerte del padre Manjón, el pasado martes tuvo lugar la tercera de estas charlas sobre la práctica pedagógica de las matemáticas en las Escuelas del Ave María. A ella acudieron antiguos alumnos y profesores de las escuelas, que mostraron interés particular con su asistencia.

Este presbítero de origen burgalés puso en práctica las ideas más innovadoras de la época a la hora de impartir las matemáticas a los niños del barrio del Sacromonte y Albaycín, de primero de enseñanza. El método para Manjón era el de “educar enseñando”, mediante una educación dialogada, intuitiva, lúdica y activa.

MATEMÁTICAS CON EJEMPLOS DE LA VIDA COTIDIANA

“Las clases eran tres horas por la mañana y tres por la tarde, siendo lengua y matemáticas las dos asignaturas más importantes de esos cursos”, explicó Irene Real durante la charla. La educación de las matemáticas para Manjón había de ser práctica y llevada a los problemas cotidianos de la vida de los niños.

“Él planteaba problemas de aritméticas sencillos, pero aplicándolo a realidades cotidianas com el tabaco y el alcohol, que eran vicios causantes de problemas importantes en las familias del barrio. Se servía de ello para extraer lecciones morales con los chicos”, expuso la conferenciante experta en Manjón.

En ese sentido, la educación matemática de Manjón está muy incardinada en el contexto social de la época de la España de entresiglos. “Nuestro país vivía entonces Desastre del 98 y él estaba preocupado porque llamaban a filas a los maestros del Ave María. Por eso también planteaba problemas matemáticos aludiendo a la guerra”.

PROFUNDO RESPETO A LA NATURALEZA DEL NIÑO

Lo que hace Manjón con las matemáticas, además de con toda su enseñanza, fue poner en práctica las ideas pedagógicas regeneracionistas. “Como tal no fue innovador, porque eran ideas que ya estaban en la escuela activa de la época. aseguraba Real. “Aunque fue autodidacta en cuanto a pedagogía, él estaba al corriente de todo porque se carteaba con los principales pedagogos de la nueva escuela”.

Una de las prácticas más importantes de su pedagogía, que también aplicó a las matemáticas, era la de la educación al aire libre y de manera lúdica. Él mismo afirmaba que “hay en la naturaleza mucho más material que en los talleres y almacenes de la escuela; lo que hace falta es saber aprovecharle”. Por eso sus matemáticas se servían de trazados en el suelo, juegos con cartas o las llamadas “personalizaciones”, en las que los niños se vestían con petos con números para hacer operaciones del sistema métrico decimal.

Toda esta praxis estaba pensada desde un profundo sentido de amor hacia la naturaleza del niño. “Esta enseñanza al aire libre, que lo desvinculaba de la enseñanza tradicional, está basada en un amor por la naturaleza del niño. Manjón sabía que los niños les gustan los juegos y el estar al aire libre”.

ENSEÑANZA RELIGIOSA A TRAVÉS DE LAS MATEMÁTICAS

Otra de las particularidades que destacó la conferenciante durante la charla, era cómo Andrés Manjón lograba inculcar la educación religiosa también a través de las matemáticas. “La idea central siempre fue para él transmitir la doctrina católica. Sobre todo usaba la geometría. Ahí aprovecha similitudes, hablando por ejemplo de paralelismo de dos rectas con la convergencia de nuestros actos hacia Dios”, dijo Real.

Ella misma hizo alusión a algunos de estos ejemplos, extraída de su investigación sobre el fundador del Ave María. “Como las ramas del árbol convergen en el tronco que las sostiene y da vida, así todas las acciones del hombre y todas las leyes justas convergen en la ley de Dios, que las rige, sostiene y da vida”, decía Manjón, a la hora de el concepto geométrico de convergencia.

Esta educación matemática de Andrés Manjón hacía de su pedagogía ayudaba a desarrollar las facultades intelectuales de los chicos, mediante un desarrollo en competencias que les dotaba de habilidades útiles para su vida cotidiana, fomentando además valores morales y religiosos de forma lúdica.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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