La persona es lo primero

Eucaristía en la parroquia de la Sagrada Familia, templo jubilar en el Año de la Misericordia, en la fiesta de San José Obrero.

Las comunidades parroquiales de Sagrada Familia y La Paz, así como los integrantes de la HOAC, JOC y Pastoral Obrera de nuestra Archidiócesis han festejado hoy San José Obrero con una Eucaristía en la parroquia de la Sagrada Familia, templo jubilar en el Año de la Misericordia y cuyo altar preside el lema de este Año Santo: «Misericordiosos como el Padre es misericordioso».

El Consiliario de Pastoral Obrera y párroco de Alhendín, Antonio Montosa Jiménez, presidió la Eucaristía, concelebrada por algunos sacerdotes diocesanos, vinculados a esta Pastoral, así como los párrocos de la Sagrada Familia. En su homilía, Montosa Jiménez habló de quienes sufren por causa de la falta de empleo, así como por quienes sufren la dureza de la vida, a quienes se tuvo presente en esta Eucaristía, al mismo tiempo que apeló a los fieles para que no pase desapercibido las situaciones de estos hermanos nuestros que atraviesan dificultades. Asimismo, el Consiliario de Pastoral Obrera de Granada animó a vivir la actitud de la caridad y el testimonio ante esta situación.

En la Santa Misa se rezó por un trabajo al alcance de todos, digno y estable, de forma que las personas puedan desarrollar las capacidades que el Señor ha dado a cada una de sus criaturas. Asimismo, en la Eucaristía se rezó para que no cerremos los ojos ante esta realidad sufriente y trabajar por la dignidad de todos.

En la entrega de ofrendas, además del pan y el vino que con la consagración se convierten en Cuerpo y Sangre de Cristo, los fieles entregaron un documento (Plan integral para la zona norte).

Antes de la bendición final, los fieles leyeron un comunicado denunciando la precariedad laboral y falta de trabajo de muchas personas.

CENTRALIDAD DE LA PERSONA

Nuestro Arzobispo Mons. Javier Martínez tenía previsto oficiar esta celebración eucarística en el día de San José Obrero con la Pastoral Obrera, HOAC y JOC. Sin embargo, no pudo acudir a tiempo y, una vez comenzada, participó en la Eucaristía como uno más. Mons. Martínez expresó su dolor por el retraso y pidió perdón a la comunidad de fieles, que le arroparon y aceptaron sus disculpas con un sonoro aplauso de los presentes.

Antes de concluir la Santa Misa con la bendición final, nuestro Arzobispo tomó la palabra, para hablar de una «sociedad que se muere», en referencia al sistema social y económico que las personas han ido construyendo basado en la explotación y sufrimiento. Frente a esta situación y esa «sociedad que se muere», Mons. Martínez señaló que «eso no es motivo para no luchar por el cambio: por un cambio que conduzca a la centralidad de la persona».

«La frase más radical que yo he oído al Papa Francisco está en la Laudato Si’ (ndr. Encíclica sobre el cuidado de la casa común): ‘Hace falta reformular el concepto de progreso’. Es decir, el progreso no puede ser solamente el progreso tecnológico, o el progreso de la economía a costa de las familias, de los pueblos, de las tradiciones, de la vida de las personas, de la dignidad de las personas», señaló Mons. Martínez.

Ante esta situación deshumanizadora desde el mundo del trabajo, Mons. Martínez afirmó que «se resiste proponiendo espacios, modos de vida nuevos, de relaciones nuevas». En este sentido, apeló a «ejemplos que uno pueda decir: ‘Vivimos de otra forma, tenemos otras claves de vida’. Todo lo que se pueda hacer por eso, con creyentes y no creyentes, bienvenido sea, porque el mundo lo necesita, el mundo entero. Tomar conciencia de la agonía lenta y dolorosísima para todos de esta sociedad creo que es una condición de tomarnos en serio el camino», explicó a los fieles.

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