La parroquia de Nuestra Señora de la Paz acoge la celebración de la Jornada del Migrante y Refugiado 2021

La parroquia de Nuestra Señora de la Paz acoge la celebración de la Jornada del Migrante y Refugiado 2021

Con el lema: “Hacía un nosotros cada vez más grande” a los pies del altar, la parroquia de Ntra. Sra. de la Paz, en el Polígono de la Cartuja, acogió el sábado, día 25, la celebración de la Eucaristía en conmemoración a la Jornada del Migrante y de Refugiado con la presencia de nuestro Arzobispo, Mons. Martínez.

La celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021 congregó el pasado sábado, 25 de septiembre, a decenas de fieles, agentes de la pastoral de Migraciones, miembros de congregaciones religiosas y asociaciones que se dedican a la asistencia de personas inmigrantes en situación de vulnerabilidad en Granada, además de familias, jóvenes y niños procedentes de distintos países africanos , asiáticos y de América Latina, que quisieron conmemorar todos juntos esa jornada simbolizando la universalidad de la Iglesia, y la riqueza y diversidad como don en la iglesia granadina.

La Misa, que estuvo organizada por la Pastoral diocesana de Migraciones, contó con la participación de Mons. Javier Martínez, que presidió la Eucaristía, junto a otros miembros del clero diocesano entre los que se encontraba D. Manuel Velázquez, Delegado de Migraciones.

FRATERNIDAD HUMANA, TESTIMONIO DE AMOR

Durante su homilía, nuestro Arzobispo destacó que “el acontecimiento de Cristo puede ser propuesto en cualquier tradición religiosa porque el fruto de ese acontecimiento es un amor invencible, y el testimonio de ese amor invencible es que el corazón humano, tenga la tradición que tenga, está hecho para un amor invencible, y ahí reconocemos la verdad. Celebramos este día con la conciencia de que hay una tarea que infinitamente más grande de lo que nosotros, pobres, podemos hacer”.

También agradeció la presencia de la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Paz siendo punto de encuentro y signo visible de la multiculturalidad presente en la diócesis: “Yo creo que celebrar la Eucaristía en esta parroquia, concretamente, es también un signo de que la vitalidad de la Iglesia, y la verdad de la Iglesia, no se mide, por así decir, por el número de fieles que uno incorpora a la comunidad cristiana los domingos, o los cambios que puede hacer en un determinado barrio. Sino por la verdad de nuestro testimonio” afirmó.

Asimismo, hizo una súplica “para que Dios nos conceda ese amor, un corazón abierto a las personas que vienen. Una capacidad de acoger, de mirar, de querer, que salve las fronteras y que no mida la presencia por los frutos”.

CULTURA DEL ENCUENTRO EN GRANADA

Al término de la Eucaristía y antes de la bendición final, el Delegado de Migraciones, D. Manuel Velázquez dio las gracias por la participación a todos los presentes haciendo una reflexión sobre el lema de la jornada: “Estamos acostumbrados a un “nosotros” con los que son iguales o “de los nuestros”, esto en definitiva es egoísmo. Esta jornada nos invita a soñar juntos, compartir las esperanzas y sufrimientos de aquellos que vienen”, comentó.

De esta forma, D. Manuel Velázquez presentó cuatro testimonios de personas de otras culturas integradas en nuestra diócesis y también de agentes de la pastoral que se dedican a asistir a las personas migrantes que llegan a Granada necesitadas y desorientadas en busca de un vida mejor.

Entre los testimonios los presentes acogieron entre aplausos el agradecimiento de Niki, natural de Kenia, que lleva más de 20 años viviendo en nuestra diócesis y donde se siente integrada, amada y acogida. “El amor es una palabra clave, os agradezco todo el amor recibido”, dijo con una gran sonrisa.

También en representación de la asociación “Familias Solidarias”, Yorly, uno de sus fundadores, originario de Venezuela, dio su experiencia personal de llegada a Granada con su familia, donde reside desde hace dos años, y como surgió la inquietud de ayudar a otros en la misma situación: “Quizás no está en nuestra mano cambiar el mundo, pero si podemos cambiar el mundo de esa persona a la que ayudamos”, afirmó. Actualmente “Familias Solidarias” atiende a más de 600 familias en nuestra diócesis, casi 2.400 personas. También en el trabajo con las personas inmigrantes en nuestra diócesis estuvieron presentes las religiosas de las Hermanitas del Pilar y los Misioneros Combonianos. 

La celebración concluyó con el rezo de la oración del Migrante propuesta por el Papa Francisco para esta ocasión y con la bendición a toda la asamblea por parte de nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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