La música levanta nuestra mirada y nos acerca a Dios

La música bien cuidada constituye un destacado elemento en las celebraciones litúrgicas que embellecen la participación y favorecen nuestra oración. Y es una invitación «para los creyentes y hombres de buena voluntad a comprometerse para dar a la humanidad un porvenir lleno de esperanza», en palabras del Papa emérito Benedicto XVI.

«En la música, en el panorama de la naturaleza, en el sueño nocturno, es a otra cosa a lo que el hombre rinde homenaje, otra cosa de la que espera todo: lo espera. Su entusiasmo espera algo que la música, o todo lo hermoso que existe en el mundo, ha despertado dentro de sí. Cuando el hombre lo ‘pre-siente’, de inmediato inclina su alma a la espera de esa otra cosa: aún delante de lo que puede entender, espera otra cosa; entiende lo que puede entender, pero espera otra cosa».

Con estas palabras referidas a la música, el sacerdote italiano y fundador del Movimiento Comunión y Liberación, Mons. Luigi Giussani, indica el camino que es la música a través de la cual nuestro corazón se acerca a Dios mismo. Es en la música, en ese sentir previo, donde se despiertan los anhelos de un infinito que no viene de nosotros mismos y pone en guardia, alienta y despierta, nuestra propia alma porque intuye y espera «otra cosa». La música, vía de camino hacia Dios, portadora de una belleza que toca el alma humana, es uno de los elementos más destacados en las celebraciones litúrgicas, especialmente en la Eucaristía.

En la liturgia resulta esencial el cuidado de una música y de unas voces que se elevan y se convierten en instrumento de ayuda para que los fieles ahonden en la profundidad del alma, hasta el punto de convertirse en una oración. Los Salmos entonados, las oraciones elevadas al Señor con melodías, la música en la Comunión, los cantos de entrada y despedida de la celebración no son añadiduras reducidas a un «hacer por hacer». La música en la liturgia es un componente de por sí bello, porque dirige nuestra mente y nuestro corazón «a la dimensión del espíritu» y nos lleva «a levantar la mirada hacia la altura, a abrirse al bien y a la belleza absoluta, cuya fuente última es Dios», en palabras del Papa emérito Benedicto XVI, gran aficionado y amante de la música. «La alegría del canto y de la música son, además, una invitación constante para los creyentes y los hombres de buena voluntad a comprometerse para dar a la humanidad un porvenir lleno de esperanza», afirmaba en una ocasión el Papa emérito.

COROS EN LA CATEDRAL
En esa línea y con ese deseo de contribuir a embellecer la liturgia de las celebraciones en la Santa y Apostólica Catedral de Granada, y favorecer la oración a cuantos participan en la Santa Misa, el templo catedralicio cuenta con tres coros que intervienen en las celebraciones dominicales presididas por el Arzobispo a las 12:30 horas.

El primero de estos coros y más conocido es el Coro «Pueri Cantores» de Granada, integrado por un coro infantil de voces blancas, dirigido por Patricia Latorre, y otro juvenil de voces mixtas, dirigido por Héctor Eliel Márquez.

El segundo de estos coros toma el nombre de «Santa Cecilia», patrona de la música, que integra a hombres y mujeres de la Diócesis; y hay un tercer coro de la Catedral creado muy recientemente llamado Coro «Santa María Niña», formado por niños y niñas. Estos dos últimos coros están dirigidos por la salmista de la Catedral Veronika Gosch. La participación en ambos coros está abierta a todo el mundo. El Coro «Santa Cecilia» ensaya los lunes, de 19:30 a 21 horas, en la Catedral, y el Coro «Santa María Niña», los sábados, de 12:30 a 13:15 horas, también en el templo catedralicio. Las personas interesadas en formar parte de alguno de los dos coros, participar en sus ensayos y en el embellecimiento de las celebraciones litúrgicas catedralicias puede contactar con su directora en el correo electrónico v.gosch@gmx.at. Cada uno de ellos participa un domingo al mes en la Eucaristía presidida por el Arzobispo a las 12:30 horas, como también lo hace uno de los coros invitados procedentes de algún punto de la Diócesis y de la propia ciudad de Granada.

Paqui Pallarés

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