El clero diocesano festeja su patrón San Juan de Ávila

Celebrando la Eucaristía en la Abadía del Sacromonte, con motivo de la fiesta de san Juan de Ávila.

En fraternidad y comunión, los sacerdotes diocesanos celebraron esta fiesta en la Abadía del Sacromonte, junto a nuestro arzobispo D. Javier, en un encuentro en el que también se felicitaron los aniversarios de bodas de oro y plata de Ordenación.

La jornada sacerdotal, convocada por la fiesta de san Juan de Ávila, fue ocasión de felicitación a los sacerdotes que cumplieron sus bodas de oro y plata, entre ellos el 50 aniversario de ordenación sacerdotal de nuestro arzobispo D. Javier Martínez. Los sacerdotes que recibieron la felicitación en nombre de la diócesis por sus 50 años de ordenación son D. Francisco Martínez Fernández, el padre José Joaquín Sandoval Abreu, el padre Vitorino Tobar Gómez y D. Enrique Gervilla Castillo. Por su parte, los sacerdotes que este año festejan sus 25 años de ordenación sacerdotal son el padre Ismael Medina Díez y D. Francisco Tomás Martínez Martínez.

Nuestro arzobispo D. Javier también celebra este año su 50 aniversario de Ordenación sacerdotal, motivo por el que fue felicitado a su vez por el clero diocesano.

La jornada se inició con el rezo de la Hora Intermedia en la iglesia de la Abadía, tras la cual nuestro arzobispo dirigió unas palabras al clero diocesano dando las gracias por el tiempo compartido juntos y recordando la sacramentalidad que pasa por el ministerio sacerdotal. “El concepto de sacramento se reduce a veces a un acto de piedad o a una actitud moral. Es central al cristianismo. En otras tradiciones religiosas, se incluye una percepción de aspectos simbólicos de la realidad. En el cristianismo, el Sacramento es la prolongación del acontecimiento central de la Encarnación”, explicó.

CONFERENCIA

En el encuentro convocado para festejar al patrón del clero diocesano, san Juan de Ávila, los sacerdotes profundizaron en la figura del “presbítero conformado a Cristo Esposo y Siervo”, en la conferencia que ofreció D. Gabriel Richi Alberti, Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica de San Dámaso. En sus palabras, Richi reflexionó sobre la gracia sacramental del Orden desde el punto de vista personal, la gracia de santificación que implica el Sacramento del Orden, “para responder a los desafíos de nuestro tiempo”.

En su recorrido sobre la gracia sacramental del Orden, D. Gabriel Richi propuso recorrer el camino del apóstol Pedro, desde la vida cotidiana con el Señor, hasta comprender la lógica del siervo, “que va haciendo mella en Pedro”; desde las tres veces que el apóstol responde a la pregunta de Jesús –“¿Pedro, me amas?”- y su respuesta –“Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te quiero”-, hasta la tarea y llamada de Pedro para presentar qué es la caridad pastoral. Un recorrido dirigido al sacerdote en el que “la configuración con Cristo adquiere cotidianamente y en toda la vida del sacerdote la forma del siervo y esposo”, señaló. “Conformación con Cristo Esposo que el sacerdote está llamado en toda su vida como gracia sacramental”, en la Iglesia donde “los ministros hacen presente a Cristo, no lo sustituyen”. “El camino de Pedro es el mismo para el presbítero, como oficio de amor”, concluyó el Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid.

En esta jornada sacerdotal, nuestro arzobispo también presentó a los asistentes al nuevo director del Instituto de Teología Lumen Gentium, D. Francisco Fernández Adarve.

RETABLO DE LA IGLESIA

El clero diocesano compartió la fraternidad en torno a su patrón en la Abadía del Sacromonte, donde conocieron de manos de una de sus restauradoras la recuperación del retablo de la colegiata de la Abadía, tras un trabajo realizado que ha permitido recuperar su belleza y esplendor. Esta restauración, especialmente en los colores, junto a la nueva iluminación de bajo coste instalada en la iglesia y llevada a cabo por la Fundación Abadía del Sacromonte, permiten contemplar el retablo con su belleza original.

Según explicó el arzobispo a los sacerdotes, desde el año 2014 se han realizado, a través de la Fundación Abadía del Sacromonte, un total de 17 intervenciones en la recuperación de este lugar, que pretende volver a ser lo que fue en su origen hace cuatro siglos cuando se fundó: un lugar de formación, de peregrinación y de oración. Algunas de estas restauraciones son más visibles que otras –explicó D. Javier-, pero todas ellas van encaminadas a convertir de nuevo la Abadía del Sacromonte en un centro de vida cristiano y de evangelización en el siglo XXI como lo fue hace cuatro siglos.

Un lugar que es importante no sólo para la Iglesia en Granada, en cuyas santas cuevas se encuentran las reliquias de uno de los primeros mártires de la ciudad, sino también para la Iglesia de España y del mundo. “Es una responsabilidad cuidar de esto de la mejor manera, sin que el sacerdote desatienda su atención pastoral”, señaló D. Javier, subrayando la importante participación de los laicos en este proceso. En este sentido, las personas que lo deseen pueden aportar su contribución y colaboración a esta recuperación, a través de su web en abadiasacromonte.org; colaboración que pueden desgravar como donativo en su Declaración de la Renta.

La jornada fraterna terminó con la celebración de la Eucaristía, dando gracias a Dios por el ministerio sacerdotal y con una comida compartida en la Abadía, donde nuestro arzobispo reiteró su afecto al clero diocesano, a los que llamó “colaboradores” en la sucesión apostólica en su ministerio, y el clero diocesano a su vez felicitó a D. Javier por su 50 aniversario sacerdotal, 42 de ellos también como pastor, que festeja el 11 de mayo.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

 

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