Alocuciones en el Jueves Santo al paso de las Hermandades por la catedral de Granada

  • “Que cada uno de nosotros podamos vivir con un amor entregado”

En la estación de penitencia de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Amor y la Entrega y María Santísima de la Concepción. Alocución del canónigo del Cabildo catedralicio D. Miguel Ángel Morell, en la Plaza de las Pasiegas el Jueves Santo ante la Sagrada Imagen de Ntro. Padre Jesús del Amor.

Evangelio según San Juan.

Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos: «He aquí a vuestro rey». Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera; crucifícalo!». Pilato les dijo: «¿A vuestro rey voy a crucificar?». Contestaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que al César». Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron. Palabra del Señor.

Oración:

Señor Jesús, amor y entrega suelen ir de la mano. De hecho, un amor que no hace entregarse por los demás es una ilusión. Te pedimos por los miembros de esta Hermandad, para que les concedas la gracia de amarse entre ellos y de amar a los que tienen alrededor; que este amor les haga entregarse y desvivirse por las tareas que tú les encomiendas según tu voluntad. Que cada uno de nosotros podamos vivir con un amor entregado; especialmente pedimos por los padres y madres: para que no haya ningún niño sin el amor de unos padres entregados por ellos. A ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

Padre Nuestro …

En el interior de la Catedral, ante María Santísima de la Concepción

María Santísima de la Concepción, en tu seno se gestó el hombre más hermoso de la tierra y de la historia, y de tal hermosura participabas tú. Te pedimos especialmente dos cosas: por las madres que esperan un hijo, para que tú las cuidas y cuides del hijo que esperan. También te pedimos que aquellas personas que han optado por interrumpir un embarazo, para que las sanes de las heridas que se han producido. Madre, ten piedad de tu pueblo, que necesita de ti, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Dios te salve, María…

 

Miguel Ángel Morell
Canónigo del Cabildo de la Catedral
Rector del Seminario Menor Virgen de Nazaret

  • “Cristo de la Redención, danos la fuerza para perdonar las afrentas que otros nos hagan”

Alocución del canónigo de la Catedral D. Miguel Ángel Morell, en la Plaza de las Pasiegas ante la Sagrada Imagen del Cristo de la Redención, cuya cofradía del Stmo Cristo de la Redención y Ntra. Sra. de la Salud hizo su estación de penitencia el Jueves Santo en la Catedral.

Evangelio de San Mateo.

Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. 46 A la hora nona, Jesús gritó con voz potente: Elí, Elí, lemá sabaqtaní (es decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»). Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron: «Está llamando a Elías». Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían: «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo». Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: «Verdaderamente este era Hijo de Dios». Palabra del Señor.

Oración:

Señor Jesús, Tú nos has redimido, es decir, has cargado con las consecuencias de nuestros pecados, y nos has dado una fuerza y una gracia que no nos merecíamos. Te pedimos por cada uno de los hermanos de esta Cofradía; para que experimenten lo que los amas, el perdón que le concedes gratuitamente. Danos a todos los que creemos en ti, la fuerza para perdonar las afrentas que otros nos hagan, y poder cargar con los defectos de los demás. Que podamos aceptarnos como somos, y aceptar a los demás en sus debilidades. A ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro …

En el interior de la Catedral, ante la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de la Salud

Madre de los enfermos, consoladora de los afligidos. Te hacemos presente a todos los enfermos que necesitan de tu maternidad. Para que sientan cercano tu consuelo, para que no desesperen si la enfermedad es grave o la dolencia fuerte. Haznos también saber estar cerca de los afligidos y desconsolados, que no pasemos de largo ante los que están lacerados por el dolor. Asiste con cuidado amoroso a los que están en una enfermedad terminal; ya sabes que nos cuesta abandonar nuestro peregrinar en este mundo, pues estamos hechos para la vida y no para la muerte. Da vigor al que se esté preparando para el encuentro con el Padre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Dios te salve, María…

 

Miguel Ángel Morell
Canónigo del Cabildo de la Catedral
Rector del Seminario Menor Virgen de Nazaret

  • “Señor, perdónanos y ten paciencia con la humanidad”

Reflexión del canónigo de la Catedral D. Miguel Ángel Morell en la Plaza de las Pasiegas ante la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón durante la estación de penitencia del Jueves Santo de la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora Coronada.

Evangelio según San Lucas

Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos». Palabra del Señor.

Oración:

Señor, no tienes remedio: siempre perdonando. Llevas siglos clamando al Padre para que perdone al hombre, que no es consciente del sufrimiento que provoca por medio del odio, las guerras, los abusos, las difamaciones, los desamores, la avaricia, la esclavitud. Incluso a nosotros nos cuesta ese perdón constante, pues nos gustaría acabar con los que consideramos injustos. Pero Te pedimos que nos perdones, que tengas paciencia con la humanidad, con cada uno de nosotros para que, descubriendo tu amor y tu perdón, podamos convertirnos a Ti y luchar por un mundo más justo, empezando por los que tenemos al lado. A Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro …

En el interior de la Catedral ante la Sagrada Imagen de María Santísima de la Aurora Coronada.

Madre Santísima de la Aurora; tu mismo nombre da esperanza; refleja la salida de la oscuridad, de las tinieblas. Queremos poner a tus pies a los jóvenes que vivan en tinieblas y en sombras de muerte; por aquellos que están enganchados en alguna cosa que les impida desarrollarse; por aquellos que no vean claro su futuro; por aquellos que incluso han pensado en atentar contra su propia vida. Cuídalos, sánalos, hazte presente en sus vidas; enséñales a Cristo, llévales a Él para que aparezca la salvación de Dios como una aurora, y la luz del Espíritu brile sobre ellos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Dios te salve, María…

 

Miguel Ángel Morell
Canónigo del Cabildo de la Catedral
Rector del Seminario Menor Virgen de Nazaret

  • “Atiende con bondad a todos los que se hayan inmersos en algún padecimiento”

Estación de penitencia de la cofradía de nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima de la Estrella en la Catedral el Jueves Santo. Reflexión del canónigo del Cabildo de la Catedral D. Miguel Ángel Morell ante las Sagradas Imágenes en la Plaza de las Pasiegas y el interior del templo catedralicio.

Evangelio Según San Mateo.

Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo: «Envaina la espada: que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?». Entonces dijo Jesús a la gente: «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas». En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Palabra del Señor.

Oración:

Padre Jesús, que viviste tu pasión en soledad, junto con tu madre y el Padre del Cielo, que los hermanos de esta cofradía se sientan acompañados por ti en sus distintas pasiones. Tú viviste la pasión para enseñarnos a llevar la nuestra, y darnos fuerza para resistir las dificultades de la vida. Atiende con bondad a todos los que se hayan inmersos en algún padecimiento sea del tipo que sea. Da fuerza a las familias que viven en dificultades, a las parejas con problemas, a los pueblos que se encuentran en medio de una guerra; libra al mundo del terrorismo, de la violencia de género, del abuso a los más débiles. A ti que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro …

En el interior de la Catedral ante la Sagrada Imagen de María Santísima de la Estrella.

María, mujer de fe, Estrella de la mañana; guía al mundo por caminos de paz; que los gobernantes busquen siempre evitar la guerra y la muerte de inocentes; que trabajen por un mundo más justo a favor de los más necesitados con leyes justas a favor de la vida del hombre y de su desarrollo armónico. Como estrella, guía a los que viven desesperados y sin saber cuál es su camino. Te encomendamos a nuestros hijos y nietos: sálvalos de las cosas malas que hay en este mundo y haz que crezcan en sabiduría, y amor a Dios y a los hermanos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Dios te salve, María…

 

Miguel Ángel Morell
Canónigo del Cabildo de la Catedral
Rector del Seminario Menor Virgen de Nazaret

  • “Cristo de la Misericordia, ayúdanos a anunciar tu amor al mundo, celebrarlo en los Sacramentos y mostrarlo en la caridad”

Reflexión del canónigo de la Catedral D. Miguel Ángel Morell ante la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia en la noche del Jueves al Viernes Santo, en la procesión del Silencio durante la estación de penitencia de la Hermandad del Señor San José y Ánimas y Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia.

Evangelio según San Lucas.

Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu»*. Y, dicho esto, expiró. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios, diciendo: «Realmente, este hombre era justo». Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.

Oración:

En esta noche, en mitad de este silencio, queremos encomendar a tu Iglesia. Ayúdanos a cumplir la misión que nos has encomendado: anunciar tu amor al mundo, celebrarlo en los Sacramentos, mostrarlo en la caridad. Ayuda a este gran Papa en la tarea de dirigir la nave de la Iglesia, a nuestros obispos en su pastoreo, a nuestro obispo Javier, en su enfermedad y en su misión aquí en Granada. Cuida a todos los sacerdotes, sana a los que están heridos por alguna difamación, fortalece a los que tengan tentaciones, ilumina a cada párroco en sus tareas pastorales para que actuemos siempre con un amor sincero y una autoridad discreta. Paga a los catequistas su infatigable celo; a los que se dedican a la caridad, ayúdales a seguir luchando por los hermanos más desfavorecidos. Perdona nuestros pecados, los pecados que se comenten entre nosotros los cristianos, y da el ciento por uno a todos los que, dentro de la Iglesia, trabajan y se desvelan por el mundo y. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro …

Miguel Ángel Morell
Canónigo del Cabildo de la Catedral
Rector del Seminario Menor Virgen de Nazaret

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