Afianzados en Cristo en medio de la guerra

El periodista de Ayuda a la Iglesia Necesitada Josué Villalón, que ha estado recientemente en Granada, nos acerca la situación de la Iglesia y de los cristianos en Siria tras su regreso de Alepo.

Hace unos días se clausuraba en el Edificio de la Curia Metropolitana la exposición “La belleza del martirio. Cruz y gloria”, que, de la mano de Ayuda a la Iglesia Necesitada, nos acercaba en Granada el testimonio de fe de personas que han sufrido y sufren persecución y discriminación, a veces hasta la muerte, por no renunciar a Cristo y afirmar que la vida es vida en Cristo y renunciar a Él es la verdadera muerte. Con motivo de esta clausura, el periodista de Ayuda a la Iglesia Necesitada Josué Villalón ofreció una ponencia sobre la Iglesia perseguida en Siria. Villalón acababa de regresar de Alepo y compartió con los granadinos –“antes incluso que con mi familia”, señaló- la situación de la Iglesia y los cristianos en este país sacudido desde 2011 por la guerra.

Ofrecemos la entrevista emitida en “El Espejo” (87.6 FM) en Cope Granada, que realiza el Secretariado de Medios de Comunicación del Arzobispado.

Josué, has vuelto de Siria. Qué te has encontrado allí, cuál era el motivo de tu visita.

El motivo de mi visita era conocer de cerca los distintos proyectos que sostiene nuestra Fundación, Ayuda a la Iglesia Necesitada, en concreto de Alepo, y también he tenido tiempo de visitar, aunque por unas horas, la ciudad de Homs. Por un lado, he de reconocer que la situación era un poco mejor de la que, en principio, pensaba me iba a encontrar. Hace justo seis meses que Alepo fue controlada por completo por la tropas gubernamentales. Por tanto, los combates han cesado, ya no hay bombardeos sobre la población civil, hay más seguridad en las calles e iglesias; pero al mismo tiempo, las personas que nos hemos ido encontrando allí –sacerdotes, obispos, laicos, personas de a pie, padres de familia…- nos decían que la vida sigue siendo muy complicada y muy inestable, debido a la falta de trabajo, a que los precios de los bienes de primera necesidad, de los alimentos, son muy altas, y todavía siguen necesitando mucha ayuda para reconstruir la ciudad y para poder a volver a tener un vida normal y digna.

Con qué mensaje fuiste –qué pensabas trasladar a su gente allí- y con qué mensaje para nosotros vienes de allí.

Una cosa que no paraba de repetirles es que no parábamos de rezar por ellos; que desde España había mucha gente que se acordaba de ellos; que no estaban solos. Mi presencia allí era un poco esto: la cercanía, la caridad y las oraciones de tantas y tantas personas que desde aquí, en España, estaban apoyándoles a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Para mi sorpresa, los sirios –en concreto, las personas de Alepo- son gente de una fe fuerte, que han sufrido muchísimo por la guerra y siguen sufriendo muchísimo por las consecuencias de la guerra. Sin embargo, nunca han perdido su fe en Dios.

Es lo que nos dicen: hemos perdido todo. El 90% de las personas que viven actualmente en Alepo viven fuera de sus casas todavía, porque han tenido que huir de sus barrios y todavía no han podido volver porque están completamente destruidos. Pero decía “hemos perdido todo lo material pero no hemos perdido la fe, que para nosotros es lo más importante”. Y ellos, al mismo tiempo, eran un poco los que me animaban un poco a mí porque decían nosotros también rezamos por vosotros, por los cristianos en Europa, en España, para que seáis fuerte en la fe, para que no perdáis la fe, a pesar de tantos problemas que tenéis, quizás –decían- “no habéis sufrido una guerra como nosotros”, pero ahí está el secularismo, la falta de fe y la tibieza que vemos que a veces está creciendo en Europa y en España.

Qué testimonios, qué hechos te han llamado la atención estando allí.

Hay dos personas en concreto que me han llamado la atención. La primera es el doctor Nabil Antaki, un doctor de profesión, de vocación, quien, pudiendo haberse ido del país durante la guerra, porque tenía posibilidades porque parte de su familia vive fuera de Siria, en Estados Unidos, sin embargo ha decidido junto a su esposa quedarse allí y ayudar a la gente que más lo necesita. Él como doctor tiene su trabajo y por las tardes se dedica con un grupo de compañeros suyos a acudir a distintos hospitales de Alepo a operar y a curar a gente herida por la guerra. Me llamó especialmente la atención, porque esta persona que podría haberse marchado, sin embargo, qué conciencia tiene tan fuerte de saber que debe permanecer allí y estar con los que más le necesitan en este momento. No pensar egoístamente, sino pensar en los demás. Sin duda su fe, como cristiano que es, me decía que le ayudaba mucho y que era su identidad y el sentido de su vida, y que como Cristo él quería quedarse allí para ser solidario e identificarse con los que más sufren.

También me impresionó el testimonio de un chico joven, Robert, estudiante universitario e Ingeniería Industrial, en Alepo, que estos años de guerra lo ha vivido siendo estudiante –los bombardeos, los ruidos de los combates…- y se suma una cosa importante en Siria, y es que todos los jóvenes de 18 a 42 años varones son reclutados forzosamente en el ejército para la guerra. Y en concreto este chico decía que tenía mucho miedo porque ya iba a terminar la universidad y tenía miedo que le pudieran identificar por la calle un militar o un policía y llevárselo para la guerra. Apenas salía de casa. Lo vivía con cierta angustia. Sin embargo, después de estar con él y algunos compañeros suyos, tenía que volver a mi alojamiento y no me querían dejar que volviese solo, y él se ofreció a acompañarme en un taxi, cruzar la ciudad entera conmigo y acompañarme hasta mi alojamiento. Para mí, fue un gesto de generosidad muy grande que no olvidaré nunca. Y es un gesto de fortaleza, confianza y de fe a pesar de las dificultades.

Nos habéis contado en numerosas ocasiones que lo que más nos piden nuestros hermanos allí en la fe son oraciones, pero también hay más formas de colaborar con Ayuda a la Iglesia Necesitada para aportar un granito de arena en cosas concretas que estáis llevando a cabo allí. ¿Cómo pueden ayudar y cómo hacéis llegar esa ayuda?

Lo primero, la oración, porque es lo primero que nos piden nuestros hermanos. Después, una forma de ayudarles es estando informados.

En Alepo repiten mucho que lo que están contando los medios de comunicación no es realmente lo que está ocurriendo aquí. Esta guerra no es una guerra por la democracia, es una guerra para destruir nuestro país; que sepáis realmente lo que ocurre, que estéis informados y contad al mundo lo que estamos aquí viviendo nosotros y nuestro testimonio para que el mundo sepa que aquí también hay cristianos tratando de permanecer por Jesucristo, por los más necesitados. Así que una forma de ayudarles es estar informados y contarlo a los demás.

Y en tercer lugar es a través de la caridad, del sostenimiento de los distintos proyectos que nuestra Fundación tiene allí en marcha, desde lo más básico, como alimentos, medicamentos, alojamientos, porque, como he dicho antes, muchas personas están viviendo fuera de sus casas y sus casas están destruidas y habrá que reconstruirlas. Estamos ayudando también en becas de estudio para chicos universitarios como Robert, para chicos también más pequeños…. Todo un conjunto de proyectos. Es sostenerlos, dando limosna. En lo poco se puede hacer mucho. Se puede ayudar a través del teléfono 91-725-92-12 y también a través de la de la web en www.ayudaalaiglesianecesitada.org

Paqui Pallarés

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