«Acoger es un deber que nos humaniza»

Reflexión titulada «Acoger es un deber que nos humaniza», de la Delegación de Migraciones de Granada, a partir de la llegada de inmigrantes a nuestras costas.

A todas las personas de la Iglesia de Granada: laicos, clero diocesano y comunidades religiosas:

Con el deseo de transmitiros una realidad necesitada de una respuesta conjunta y evangélica, y de animaros a que os suméis a una red de colaboración, os transmitimos esta reflexión en torno a la llegada de personas migrantes a la provincia y ciudad de Granada, que consta de los siguientes puntos:

1 – Los últimos acontecimientos:
De todos son conocidos los lamentables hechos acaecidos en nuestra ciudad, en lo que se refiere a migrantes rescatados de las pateras que intentan alcanzar nuestras costas y que después de pasar a disposición policial, son abandonados a su suerte (puestos en libertad, dice el Gobierno) sin papeles, sin dinero sin recursos y desorientados en una ciudad que no conocen.
Y lo peor de todo es que esta es una práctica que está empezando a hacerse habitual:
– ocurrió en diciembre con un autobús procedente de Motril con 50 hombres que fueron dejados en las inmediaciones de la estación de autobuses
– y ha vuelto a ocurrir hace unos días con otros 54 hambrientos, sin agua, sin comida y sin recursos, después de haber pasado 72 horas en las dependencias policiales de Motril y de Granada.
En ambos casos, gracias a la actuación del Área de Servicios Sociales Municipales y a la respuesta solidaria de entidades ciudadanas, Ongs y comunidades religiosas (musulmanas y cristianas)… se ha logrado buscar salidas e intentar paliar, de la manera más digna posible, estas situaciones de emergencia.

2 . Las Migraciones contemporáneas, un grave desafío para el mundo:

El fenómeno migratorio, tal como se está dando hoy, no tiene precedentes en la historia reciente, ya que se trata del mayor movimiento conocido de personas desplazadas.
Se calcula que son 280 millones los seres humanos a los que se les ha robado su lugar en el mundo y se ven obligados a huir del hambre, la tortura, las guerras provocadas por intereses económicos, los desastres naturales, etc.
Son pues, personas forzadas a abandonar sus casas y sus tierras arrasadas para deambular por los caminos del mundo, como emigrantes y refugiados en busca de trabajo digno, de ayuda humanitaria o de protección internacional, obligados por las circunstancias, a cruzar fronteras sin autorización, a escalar muros, saltar vallas y golpear puertas.
Y esas mismas puertas que se abren mágicamente al paso del dinero, la información, las mercancías, etc. se cierran con fuerza ante sus propias narices.

3 – Están llamando a nuestra puerta:

Según fuentes de la Delegación del Gobierno, en el año 2017 el número de inmigrantes llegados a las costas andaluzas aumentó en un 185 por ciento respecto al año anterior. Lo cual supone un total de de 17.614 personas a bordo de 803 pateras.
Y en lo que se refiere a nuestra provincia de Granada, han sido 3.842 las personas que han desembarcado en el Puerto de Motril tras haber sido interceptadas 121 embarcaciones.
Estos datos vienen a confirmar que vivimos en una zona geográfica de frontera, y estar en una frontera es estar frente a un serio compromiso con unos seres humanos que arriesgan su vida en pateras, lanchas hinchables o en otros medios rudimentarios y siempre inseguros, que terminan a veces en terribles naufragios con trágicas consecuencias de desapariciones y muertes.
Y ante estos terribles hechos, las medidas previstas en las políticas migratorias de nuestro país, como en el resto de la Unión Europea no son otras que el reforzamiento y el control de fronteras. Y para los que sobreviven, la devolución sumaria o “en caliente”, los Centros de Internamiento (CIES) (cárceles encubiertas ) y otras medidas de control policial y administrativo que los empujan, sin remedio, a vivir en situaciones de permanente exclusión o marginalidad.
Con lo cual el trabajador extranjero se convierte en un factor de equilibrio, y en “ejercito de reserva” para la economía sumergida, mano de obra barata y siempre al servicio de nuestro propio desarrollo.
Por otra parte, las respuestas que se están dando por parte de la sociedad son muy diversas y a veces condicionadas por prejuicios y estereotipos o por temor a lo extraño o desconocido.
Esta es una reacción, minoritaria en nuestro país, pero real, que revela unas ciertas actitudes xenófobas que vemos, con preocupación, como se van extendiendo por el resto de Europa cuando la gente, a la hora de votar elige opciones políticas claramente racistas y discriminatorias.

4 – Para la Iglesia, es un “Signo de los Tiempos”:

Para la Iglesia, este fenómeno migratorio es un “signo de los tiempos” que hay que desentrañar.
Lo cual quiere decir que es revelación, presencia y llamada de Dios.
En las fronteras de la vida es donde más necesitamos un toque de humanidad y un buen toque de evangelio para aprender a leer la realidad con los ojos de los pobres… a leer la historia, siempre desde abajo, nunca desde arriba.
Y desde esta óptica, el migrante ya no es un intruso que tiene que ir saltando obstáculos y mendigando derechos, sino un ser humano y un hijo de Dios.
Cada migrante tiene su propia dignidad, su propio rostro y su propia historia única y peculiar que tiene mucho de sagrada. Es un hermano nuestro al que hay que saber respetar, acoger, proteger y promocionar para que pueda salir adelante.
Es más, cada forastero, es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia.( Mt. 25, 35,43)
Así nos lo recuerda el papa Francisco en el mensaje de este año con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado:
“A cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia. Esta solicitud ha de concretarse en cada etapa de la experiencia migratoria: desde su salida y a lo largo del viaje, desde la llegada hasta el regreso. Es una responsabilidad que la Iglesia quiere compartir con todos los creyentes y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que están llamados a responder con generosidad, diligencia, sabiduría y amplitud de miras, cada uno según sus posibilidades, a los numerosos desafíos planteados por las migraciones contemporáneas”.

5 – Respuesta y compromiso de nuestra Iglesia Diocesana:

Tal como reconoce la Conferencia Episcopal Española en el documento “La Iglesia española y los inmigrantes”, nadie puede permanecer ajeno ni indiferente ante un fenómeno de tal envergadura.
En este mismo documento la Asamblea Plenaria de los obispos españoles afirma lo siguiente:
“Ante el creciente número de inmigrantes y su diversidad, nuestra Iglesia habrá de ampliar, mejorar y adecuar sus estructuras de servicio o crear, si es necesario, otras nuevas para responder a la justa demanda de los mismos”.
También nos dicen:
“La Iglesia estará siempre presta a ejercer, a ejemplo de su Señor, la función de Buen Samaritano con todos los que yacen postrados o maltratados a la vera del camino”
Por todo ello, ante los dramáticos acontecimientos que hemos vivido estos días, y que previsiblemente se pueden repetir en el futuro, los cristianos que hemos venido participando, junto con otros colectivos y entidades en la búsqueda de soluciones dignas a los problemas planteados y que hemos colaborado con el Área Municipal de Servicios Sociales en la elaboración de un Protocolo de Emergencias para actuar con eficacia en casos parecidos, hemos visto conveniente hacer esta reflexión dirigida a la Iglesia Diocesana en su conjunto así como a cada una de las comunidades parroquiales, congregaciones religiosas, movimientos apostólicos, etc.
Para que nos convirtamos, cada día, en espacios abiertos de fraternidad donde, frente a la globalización de la indiferencia, fomentemos la cultura del encuentro.
El Papa Francisco nos recuerda que “la pobreza nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio, la miseria y la migración forzosa” (Mensaje de la Jornada Mundial de los pobres n. 5)
Pero además, el papa no se queda en decir palabras bonitas, sino que tiene gestos valientes como el de abrir el pasado invierno el templo de San Calixto en Roma para acoger inmigrantes. Nadie podía imaginarse un templo del Vaticano reconvertido en dormitorio, con camas colocadas ante el altar y en toda la nave central.
La verdad que para nosotros, esta imagen de un templo material convertido en sacramento del amor, tiene un gran sentido y nos produce una gran alegría.
Francisco nos da ejemplo y con esa autoridad moral, se dirige toda la Iglesia
Y nos dice que hagamos nosotros lo mismo:
“¡Abran las parroquias a los refugiados!”
Como también pidió, en otra ocasión que las casas o comunidades de religiosos/as o de vida consagrada en Europa admitieran en ellas a algún emigrante. ¡Que mejor consagración a Dios de la casa de una comunidad cristiana o de un hogar cristiano que acoger en él a algunos de los preferidos del Señor!.
Por eso, a través de este escrito, quisiéramos, por un lado proponer en concreto que estemos dispuestos como personas, comunidades o entidades cristianas a compartir nuestros recursos y abrir las puertas de nuestras casas y a ofrecer los demás medios de que dispongamos, sobre todo, aquellos espacios infrautilizados e incluso totalmente vacíos. Y por otro lado, que los que estén interesados en sumarse a esta campaña que ya ha sido iniciada, la semana pasada con el generoso y eficaz ofrecimientote sus instalaciones de la Parroquia de Santa M.ª Micaela en la Chana y de la Mezquita del Polígono Norte, contacten con la Delegación de Migraciones de la Diócesis de Granada ( Tf. 958 162514) para consultar cualquier duda o canalizar cualquier ofrecimiento.
No olvidemos tampoco la gran oportunidad que este trabajo de solidaridad está ofreciendo para la colaboración de opciones religiosas distintas (musulmanes, cristianos y otros) en lo que más nos dignifica y nos une como seres humanos y como creyentes : el ejercicio de la solidaridad y la misericordia. Colaboración a la que hace también frecuentes llamadas el Papa Francisco.
Y todo ello desde las actitudes evangélicas que nos proponen los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social en su reciente Mensaje con motivo de la Festividad del Corpus Christi:
– “Vivir con los ojos y el corazón abiertos a los que sufren”
– “Cultivar un corazón compasivo”
– “Asumir un compromiso transformador que nos lleve a luchar contra las
causas estructurales de la pobreza”

Deseamos que como Iglesia nos animemos a dar un paso al frente e implicarnos. M
No lo olvidemos: ACOGER ES UN DEBER QUE NOS HUMANIZA.
Dios mismo nos dará la fuerza y la luz para poder dar una respuesta fraterna.

Granada 13 de junio de 2018
Delegación Diocesana de Migraciones, Comunidades de Jesuitas de Granada, Misioneros Combonianos, Misioneros Claretianos, Hermanitas de la Asunción, Hermanos Obreros de María, Parroquia de Santa M.ª Micaela, Parroquia Nuestra Sra. del Carmen., Movimiento de Seglares Claretianos, CVX Comunidad de Vida Cristiana de Granada, Campaña Hospitalidad Compañía de Jesús, Fundación Vivienda Digna, Fundación un techo una noche, Entreculturas, Colegio Mayor Jesús y María …

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