“Qué los cristianos prediquemos con obras lo que decimos en palabras”

Diócesis de Córdobahttps://www.diocesisdecordoba.com/
La diócesis de Córdoba comprende la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía y es sufragánea de la archidiócesis de Sevilla.

Víctor Morón nació en Puente Genil el 13 de diciembre de 1989, se ordenó el 27 de junio de 2015 y en este momento está como párroco en Adamuz y Algallarín.

¿Qué te llevó al sacerdocio?

A medida que iba creciendo en mi fe me iba dando cuenta de que las cosas del mundo empezaban a desengañarme y, casi sin saber explicarlo, lo que realmente me hacia sentir pleno era seguir creciendo en mi fe, estar más cerca de Dios porque realmente lo sentía muy cerca.

Dejarme llevar por la corriente de lo que todo el mundo hace para no quedarte atrás, buscar las apariencias… En definitiva me di cuenta de que no tenía personalidad y que todo eso no me llenaba, estaba vacío. Vivía en el mundo del aparentar y llegó un momento en que me cansé y pegué portazo a todo eso.

Esa sensación no la tenía solo yo sino muchos jóvenes como yo. El primer año que fui a Guadalupe, al ver sacerdotes jóvenes y tantos jóvenes cristianos y observar cómo sentían a Dios y sus caras cambiaban me daba felicidad. Eso me fortaleció y tenía una gran necesidad de dar testimonio de lo que había descubierto. Vi que tenía la responsabilidad de intentar cambiar el mundo y darle lo verdaderamente importante.

Y, ¿cómo conociste a Jesucristo?

Todo empezó en un grupo de jóvenes cuando me estaba preparando para la confirmación. A parte de la catequesis, los sábados nos reuníamos para rezar. Sí sí un joven de 16 años que rezaba, algo que en mi entorno era super anormal. Además, hacíamos retiros, visitábamos la Delejuventud, convivencias… Pero en la oración, en el diálogo con Él fue donde lo conocí. Me sentía diferente cuando salía, era una sensación de lleno total. Y en la oración descubrí mi vocación, nadie me propuso eso de ser sacerdote. Me sentía tan atraído que cuando más tenía más quería y no me lo podía quedar dentro, tenía que darlo.

¿Cómo describirías tu vida sacerdotal?

La verdad es que no podría describirlo con pocas palabras. Si me hubieran hecho una foto desde el día de mi ordenación hasta hoy y viera mi cara se podría hacer una idea. Tienes que sufrir con el que sufre y reírse con el que ríe. Conoces el corazón de las personas, las conoces como Dios las conoce y tu visión de la vida cambia totalmente. Lo que a mi el Señor me está haciendo experimentar con tantas personas es algo inigualable. No hay nada que lo supere. Si volviera a nacer y el Señor me llamara de nuevo sin duda le diría SI.

¿Cuáles han sido los retos más simbólicos que has enfrentado como sacerdote?

Este curso en Adamuz y Algallarin estamos preparando una misión popular que se realizará en octubre del 2019. Consiste en llegar a todos los hogares para evangelizar siguiendo lo que nos dice el Papa de ser una Iglesia en salida y misionera. Todo esto debido a que llevaba un tiempo que me quitaba la paz el ver muchas personas alejadas de Dios y en mi oración le repetía al Señor: ¿Qué hago?. Un día hablándolo con mi padre espiritual, sin yo saber nada de esto, me comentó la existencia de estas misiones de los padres claretianos. Lo vi como una luz del Señor y no tardé en decidirme. Quiero a las almas que Dios me ha encomendado, hoy las de Adamuz y Algallarin, y precisamente por eso les quiero dar lo mejor.

¿Qué experiencias como sacerdote te han dejado más impactado?

La fe de algunas personas enfermas. En Cursillos de cristiandad cómo la gente se encuentra con Dios y hay vidas que cambian radicalmente. En Guadalupe de este año el testimonio de fe de Roni, sacerdote de Iraq y el Adoremus del jueves posterior en el que la capilla estaba abarrotada y los jóvenes, incluso en la calle, se arrodillaron y, al confesarse, ver las ganas que tienen de ser mejores cristianos. Aquel día me fui muy edificado.

¿Cuál consideras que es la tarea más difícil para un sacerdote?

Primero ser un fiel reflejo de la vida de Jesús. Llegar a los alejados y dedicar el tiempo necesario a las personas.

¿Y la más fácil?

Celebrar los sacramentos. Particularmente la confesión.

Al frente de una parroquia de un pueblo, ¿qué anhelos o inquietudes ves entre los fieles?

Que los cristianos prediquemos con obras lo que decimos en palabras. El querer saber y entender más la Palabra de Dios y saber aplicar el Evangelio en la vida diaria. Que vean en su sacerdote un hombre cercano a todos sin distinción, pero me encantaría que anhelasen que su sacerdote sea santo.

¿Cómo ayuda un cura joven de parroquia a otros jóvenes?

Acompañándolos, estar con ellos, adaptándose, escuchándolos, dedicarles tiempo, que vean que son importantes en la pastoral de la Iglesia y que tienen su lugar. Pero como más se le puede ayudar es ofreciéndoles lo verdaderamente importante, el Evangelio al completo, nada de cosas descafeinadas. A veces, tenemos mucho miedo de hacerlo porque pensamos que se van a alejar, cuando a los jóvenes lo que les apasiona y les cautiva son las experiencias fuertes. El bocadillo hay que darlo poco a poco pero darlo entero.

De manera breve, responde a las siguientes preguntas sobre tu perfil personal

Nombre completo: Víctor José Morón Illanes

Edad: 28 años

Lugar de nacimiento: Puente Genil

Un recuerdo de tu niñez: los cumpleaños que me preparaba mi madre

Define tus años en el seminario: reformadores

Tu comida favorita: la pasta

Tus aficiones: viajar

Gustos: cenar con los amigos

Tu mejor amigo: Jesús Cabello y su mujer Paloma

Tu cura: D. Gaspar

Un deseo: tener un corazón como el de Jesús

Rezas por…: la conversión de los que no creen

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