«Su mañana es hoy. Manos Unidas»

Carta Pastoral del Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández González, con motivo de la Jornada Nacional de Manos Unidas.

Cuando aquellas Mujeres de Acción Católica comenzaron hace más de 50 años lo que hoy es Manos Unidas, fueron contracorriente. Ante el hambre en el mundo, que a todos nos desagarra, las Organizaciones políticas internacionales decidieron apoyar los planes antinatalistas, proporcionando todo tipo de anticonceptivos, esterilizaciones y hasta el mismo aborto. Ante el problema del hambre en el mundo, esas Organizaciones decidieron suprimir bocas, para que podamos tocar a más los que estamos a la mesa.

Las Mujeres de Acción Católica, por el contrario, decidieron ensanchar la mesa para que quepan todos. Es como cuando en una familia llegan todos los hijos, los nietos y algunos amigos. Todos caben. Se ensanchan las mesas, se echa mano de todos los asientos de la casa, y el resultado final es el del gozo multiplicado para todos los participantes, aunque nos haya tocado una ración menor.

Manos Unidas ha decidido salir al encuentro de todas las pobrezas, llamándonos la atención para que abramos nuestros corazones y nuestros bolsillos a las necesidades de los demás. Manos Unidas quiere desinstalarnos de nuestro egoísmo y nos ayuda a compartir con los que no tienen nada. Manos Unidas trabaja con una clara identidad cristiana, haciendo palpable el amor cristiano, que no elimina a nadie, sino que ensancha el corazón para abarcar a todos.

Manos Unidas es una organización de la Iglesia Católica en España que, urgida por el amor de Cristo, colabora en la erradicación de la pobreza a través de proyectos de desarrollo social en el mundo entero. Este año nos llama la atención acerca de la mortalidad infantil. “Su mañana es hoy”. Cada hora mueren 1.000 niños menores de 5 años por causas que podrían evitarse fácilmente, y todas esas causas tienen que ver con la desnutrición y la falta de higiene. Cada hora, muchos niños de todo el mundo, también en los países desarrollados, mueren asesinados en el seno materno mediante el aborto provocado.

Los niños son el futuro de la sociedad. Su futuro se fragua hoy. Hemos de salir hoy al encuentro de esas situaciones para que esos niños crezcan sanos de cuerpo y alma, y tengan un futuro mejor. Nuestra colaboración con Manos Unidas va a mejorar la vida de miles de niños que podrán estar mejor nutridos, con una higiene más sana, con una cultura apropiada. Centramos nuestros esfuerzos en este objetivo, y sabemos que nuestra aportación va a llegar directamente a tales niños, sin que se pierda por el camino, porque muchos de esos proyectos los llevan a cabo misioneros católicos, que son la mejor avanzadilla de la Iglesia. Y porque aquí contamos con una gran organización, en la que la mínima parte son contratados y la gran mayoría son voluntarios gratuitos, seamos generosos.

Cuando se trata de compartir con los que no tienen, no hemos de dar de lo que nos sobra. Si fuera así, no encontraríamos nunca ocasión para dar. El cristiano da de lo que le hace falta incluso para vivir, como la pobre viuda del Evangelio (cf Lc 21,4), como ha hecho el mismo Jesucristo: “Mirad la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, por nosotros se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (2Co 8, 9). No se trata simplemente de que todos tengan más. La caridad cristiana pasa por el despojamiento personal. Una ayuda a los demás que no suponga sacrificio por mi parte tiene poco de cristiana, no se parece a Jesucristo.

La campaña de Manos Unidas es una ocasión propicia para medir nuestra caridad cristiana. Este año se trata de proporcionar a muchos niños un futuro mejor. “Su mañana es hoy”.

Con mi afecto y bendición: 

+ Demetrio Fernández González

Obispo de Córdoba

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