A la familia salesiana y a todos los devotos de María Auxiliadora

Carta Pastoral del Administrador Apostólico de Córdoba, D. Juan José Asenjo Pelegrina. Queridos hermanos y hermanas:

En marzo de 2008 me dirigí a vosotros como pastor de la Diócesis, cuando nos disponíamos a inaugurar un año conmemorativo de gran trascendencia para la Familia Salesiana de Córdoba y para los devotos de María Auxiliadora de nuestra Diócesis: el Jubileo concedido por la Santa Sede con ocasión del centenario de la bendición de la imagen de María Auxiliadora, tan querida por todos, que culminará el próximo día 10 de Mayo, con su coronación pontifica en el bulevar del Gran Capitán de Córdoba.

El hecho de que el Santo Padre, Benedicto XVI, nos haya concedido un año jubilar y la coronación pontificia, así como la declaración de su iglesia como santuario, ha supuesto, sin duda, un torrente de gracias para todos los devotos de María Auxiliadora, que contribuirá decisivamente a la renovación de la vida cristiana y al incremento del amor a la Virgen en nuestra ciudad y en nuestra Diócesis. He seguido con interés el camino que habéis recorrido para celebrar el centenario y preparar la coronación. Habéis atendido a los aspectos más importantes, la formación cristiana, con catequesis y charlas, las celebraciones litúrgicas y las peregrinaciones, y habéis puesto un especial acento en la pastoral de las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y al laicado comprometido. Que el Señor premie vuestra oración y vuestro trabajo en este sector pastoral tan decisivo. La especial vocación educativa de la Familia Salesiana os ha llevado también a promover actos culturales y deportivos. De todo ello me congratulo con vosotros, doy gracias a Dios y felicito al equipo organizador.

En esta ocasión, me dirijo a vosotros como Arzobispo Coadjutor de Sevilla y Administrador Apostólico de Córdoba. Dentro de quince días tendré el honor inmerecido de presidir la Eucaristía y bendecir las coronas de la Virgen y el Niño, que en nombre del Papa Benedicto XVI y por su delegación, ante una gran muchedumbre, impondré a ambas imágenes en el corazón de nuestra ciudad. Será una gran satisfacción para mí que me acompañe en este acontecimiento el Rector Mayor de los Salesianos, D. Pascual Chávez Villanueva, noveno sucesor de Don Bosco.

El Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, en la conclusión de su exhortación apostólica Ecclesia in Europa, nos dijo que la devoción a María es muy viva en todos los pueblos europeos, añadiendo después con particular énfasis: “¡Iglesia en Europa continúa, pues, contemplando a María, y reconoce que Ella está maternalmente presente y participando en los múltiples y complejos problemas que acompañan hoy la vida de los individuos, de las familias y de las naciones, y reconoce que es Auxiliadora del pueblo cristiano en la lucha incesante entre el bien y el mal, para que no caiga o, si cae, se levante!”. Así es en realidad, queridos hermanos y hermanas. María es nuestra Auxiliadora también en España y muy especialmente en Andalucía, “la tierra de María Santísima”. Lo es desde hace más de cien años también en Córdoba, que confía en su protección maternal. ¡Familia Salesiana, seguid propagando esta devoción, como os enseñó San Juan Bosco! ¡Seguid iniciando a vuestros niños y jóvenes en la devoción filial, tierna y entrañable a la Virgen y no os faltarán vocaciones! ¡Ella acrecentará la fidelidad de cada uno de los miembros de vuestro Instituto y os ayudará a caminar por las sendas de la santidad, la mejor y única garantía de futuro de la Obra de Don Bosco!

Como bien sabéis, nuestra sociedad camina decididamente hacia una época poscristiana, tratando de borrar a Dios y los signos de su presencia del solar de Europa. Juan Pablo II habló de una apostasía silenciosa del Continente, que olvida sus raíces cristianas. Ello hace más difícil hoy ser cristiano y también la transmisión de la fe a cuantos la han abandonado, a los que nunca han sido evangelizados y también a nuestros niños y jóvenes. Por ello, pido a María Auxiliadora que su coronación pontificia ayude a todos los miembros de vuestra numerosa Familia y a todos sus devotos a renovar su vigor apostólico, a ser testigos del Señor resucitado con la palabra y con la vida, a ser luz y sal, a no esconder la luz debajo del celemín, sino a ponerla sobre el candelero para que alumbre a todos, cercanos y lejanos.

La Iglesia necesita hoy más que nunca hombres y mujeres de una fe honda y de una vida espiritual profunda, capaces de dar testimonio de Jesucristo en todos los ambientes. Dios quiera que éste sea el fruto más precioso del magno acontecimiento que vamos a celebrar. Así se lo pido al Señor por la intercesión poderosa de la reina y madre de la Familia Salesiana. Que ella os lleve de la mano al encuentro con Jesucristo, acreciente vuestra esperanza y os aliente a amar y servir a nuestros hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Administrador Apostólico de Córdoba

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