60 años de sacerdote del Papa Benedicto XVI

Carta Pastoral de Mons. Demetrio Fernández, con motivo del 60 aniversario de Ordenación Sacerdotal del Santo Padre.

El 29 de junio de 1951 eran ordenados presbíteros Jospeh Ratzinger y su hermano Georg en la catedral de Freising de manos del cardenal Michael von Faulhaber. Joseph es hoy el papa Benedicto XVI. Celebramos en estos días el 60 aniversario de la ordenación sacerdotal del Papa. Motivo de gozo para toda la Iglesia, que ve en aquel acontecimiento el origen del ministerio sacerdotal de quien hoy es el Sucesor de Pedro, puesto por Jesucristo al frente de su Iglesia y al servicio de la comunión de todos los bautizados.

La Iglesia ha sido fundada por Jesucristo sobre el cimiento de los Apóstoles, de sus sucesores los obispos y de sus colaboradores los presbíteros. La inserción en esta sucesión apostólica se inicia con la ordenación presbiteral –sacerdocio de segundo grado– y se culmina con la ordenación episcopal, en la que se recibe la plenitud del sacerdocio de Cristo, cabeza de su Iglesia, para servir a esta Iglesia con el don de la propia  vida.

Joseph Ratzinger nació en 1927, recibió la ordenación presbiteral en 1951 y la ordenación episcopal en 1977. La Providencia de Dios nos ha hecho beneficiarios de este ministerio a todos los católicos, que desde 2005 gozamos de la paternidad espiritual del papa Benedicto XVI. Una vida entera dedicada al Señor y gastada al servicio de su Iglesia. Coincidiendo con esta efeméride, en la fiesta de san Pedro y san Pablo, celebramos también el día del Papa, ya que el obispo de Roma es el sucesor del apóstol Pedro, a quien Jesús encomendó el gobierno de la Iglesia universal.

El amor al Papa es un elemento fundamental en la vida de un católico. No se trata del culto a una persona, sino de agradecer a Jesucristo que nos haya dejado en su Iglesia el regalo del ministerio de Pedro y de su sucesor el Papa: “Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no podrá contra ella” (Mt 16,18). El Papa constituye la roca firme sobre la que Cristo ha cimentado su Iglesia. La referencia al Papa es un elemento esencial de la Iglesia fundada por Cristo. El Papa garantiza la fe común, recibida de los Apóstoles, señala la disciplina propia de los discípulos de Cristo y santifica al pueblo mediante los sacramentos.

Cuando le han preguntado al papa Benedicto XVI qué regalo quería para este feliz aniversario, ha respondido pidiendo a todos los fieles 60 horas de adoración eucarística “por la santificación de los sacerdotes y las nuevas vocaciones al sacerdocio”. Sí, necesitamos sacerdotes, muchos sacerdotes, santos sacerdotes. La renovación de la Iglesia en nuestro tiempo y la nueva evangelización en la que estamos embarcados necesita santos sacerdotes. Quizá sea éste el principal fruto de este feliz aniversario, que redundará en bien de toda la Iglesia.

Oremos por el Papa, oremos por la santidad de los sacerdotes y por las nuevas vocaciones al sacerdocio. Ciertamente, el ministerio sacerdotal no agota la vida y la actividad de la Iglesia. Ahí está la preciosa colaboración de los laicos y de las personas consagradas, contribuyendo cada uno a la misión de la Iglesia según su propia vocación. Pero, donde hay un sacerdote entregado, allí florece la vida cristiana en todas sus expresiones. Así lo ha dispuesto el Señor para su Iglesia y así lo constatamos a lo largo de los siglos. Tener más sacerdotes y tener santos sacerdotes es un bien común que todos hemos de procurar. De ello nos beneficiaremos todos, como nos beneficiamos hoy del ministerio sacerdotal del papa Benedicto XVI, que comenzó hace 60 años y continúa dando frutos de santidad en el ministerio de supremo pastor de la Iglesia católica.

Felicidades, Santo Padre. Que el Señor le guarde, le vivifique interiormente y le haga feliz en esta alta tarea que le ha encomendado. Que el Señor le libre de sus enemigos y le conceda la paz para bien de toda la Iglesia y de la entera humanidad.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

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