“Las terapias afirmativas son acientíficas”

Diócesis de Córdoba
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La doctora Luisa González, especialista en anestesiología y Cuidados Intensivos, y Vicepresidenta del Colegio de Médico de Madrid, ofrece mañana en Córdoba la conferencia “La ley de transexualidad a debate” en el marco de las Jornadas de Otoño de la Asociación Presencia Cristiana. La cita es en el Círculo de la Amistad a las 20:00 horas

Presencia Cristiana ofrece en su programa de este año dos conferencias en el marco de las Jornadas de Otoño que cada año celebra. Un momento de reflexión urgente para comprender los cambios sociales y debatir a la luz de expertos, que comparten su conocimiento con nosotros, las razones que impulsan leyes como la que regula el cambio de sexo en España. En esta entrevista adelanta el contenido de su ponencia.

“Estos tratamientos que supone trasferir hormonas del sexo contrario y un tratamiento crónico de por vida con efectos secundarios nada despreciables, muchos de ellos irreversibles, es contraciencia”.

-Según datos de la agencia EFE, desde 2007 y hasta finales de 2021, había modificado su sexo registral 6.007 personas en España. El año pasado dieron el paso 1091 personas. Una cifra pequeña, que sin embargo, ha activado todo un cambio legal a través del Ministerio de Igualdad. ¿Qué razones hay para ello?

Yo soy médico, me dedico a la medicina, a los pacientes; pero es verdad que las leyes son educativas de la sociedad y el haber dado carta de legalidad a esta cuestión, ha hecho que el fenómeno cristalice socialmente y parezca que es muy frecuente, muy normal, muy abundante o que no hay nada que decir y nada que debatir porque ya tenemos una ley. Es una ley que se ha hecho muy deprisa, como las leyes que ha hecho este Ministerio de Igualdad de una forma comparable a cómo se hizo la LORE, la ley de eutanasia actualmente vigente, y también muy parecido a cómo se ha implantado la ley de salud sexual y reproductiva. Son tres leyes que obedecen a una determinada forma de entender al ser humano, a una ideología que está muy influenciada desde mi punto de vista por dos corrientes, el transhumanismo que pretende que el ser humano, esté superado y la persona se inventa a sí misma. La otra parte que está influyendo es la ideología de género ha cristalizado. Uno puede ser lo que siente que es: se confunde realidad y percepción de tal modo que siento algo y ya lo soy. Por eso, además de la transexualidad, tenemos fenómenos como la transedad.

Esta ley, en su exposición de motivos explica que se ha hecho para evitar la marginación, la estigmatización de estas personas que sufren mucho y que no tenían un lugar, un espacio de aceptación. Basándose en que la clasificación internacional de enfermedades ha apartado la transexualidad de los trastornos psicológicos, quieren remarcar con esta ley que esta condición de la salud sexual afecta a la salud. De modo que es una ley que no obedece realmente a un fenómeno real porque haya una alteración en la naturaleza, una patología estructural, una determinación genética que haga que haya un porcentaje muy grande de personas transexuales, eso no es así, y hay literatura científica que lo demuestra, es un porcentaje muy pequeño. Y, sin embargo, a pesar de no haber esta demanda real, se construye una ley en aras de proteger a un grupo social. Es una ley que se apoya en lo que otros países llevan haciendo 12, 15 años o 18 años, como son Canadá, los países nórdicos y Estados Unidos. Se acepta así la terapia afirmativa a nivel médico, lo que implica que mi sentimiento se trasforma en realidad. Es un fenómeno que tiene unas causas sociales, que está influido tremendamente por factores sociales, ideológicos, y muy escasamente por factores anatómicos, estructurales o de la fisiología humana.

“El correcto abordaje es multidisciplinar, incorporando los factores psicosociales que tienen una gran influencia en esta condición de la salud sexual, como lo demuestra la literatura científica más reciente”.

Decía usted que hay mucha literatura médica que demuestra que son pocas las personas afectadas y para ellas se ha hecho una ley,  pero también hay estudios que hablan de que solo el 2% de los adolescentes diagnosticados de disforia de género renuncian a seguir tratándose. ¿ hay también un discurso mediático que arropa un cambio legal?

Esto es un dato absolutamente ya demostrado, porque como digo, en estos otros países de Europa y en Canadá y Estados Unidos, ya hay lamentablemente una larga historia de reasignación de sexo. El transgenerismo es muy activo en redes sociales y, como todos sabemos, ahora mismo nuestros jóvenes, nuestros adolescentes, se reconectan a una red social, algún tipo de redes o de conexión de Internet, una media de cinco horas y media al día. En este fenómeno de la disforia de género de inicio rápido, empieza en nuestro país hace más o menos dos años y medio, hace muy poco tiempo, tres años a lo sumo, y es en nuestras chicas, porque un 95% son niñas, que tienen un perfil muy concreto. Son inteligentes, con altas capacidades la mayoría, son chicas tímidas que tienen dificultades para las relaciones sociales presenciales, para relaciones, digamos, fuera de lo digital. Y tienen todas ellas algún tipo de historia de bullying, no aceptación, trastornos de la personalidad, ansiedad, trastornos adaptativos. Unos desajustes emocionales muy propios de la adolescencia, por otra parte, que es una etapa desafinada donde uno está desarrollándose y madurando muy especialmente en su sexualidad porque el sexo forma parte muy importante de la vida humana, del ser humano. Lo es especialmente importante durante esa etapa de la pubertad y la adolescencia, donde aparecen muchas dudas y confusión fruto de la tormenta hormonal.

De estas chicas,  según las series consultadas en la literatura científica ronda el 40 y hasta el 50% tienen trastornos del espectro autista y un 70% tienen trastornos de ansiedad, historia de maltrato o de algún tipo de abuso sexual. Cuando en la infancia o en la pubertad aparece un maltrato psicológico de tintes sexuales o un abuso, produce una mella que en el desarrollo de la adolescencia va a marcar una gran incomodidad, un discorfort psicológico y emocional muy grande. Estas chicas necesitan escapar de esa incomprensión que sienten hacia su cuerpo, hacia las relaciones con los demás, y el modo de hacerlo es etiquetándose. En las redes te dicen no te preocupes tu problema es que eres trans. Especialmente en la educación pública, existe la figura del coordinador de bienestar de género, y si una chica llega a clase y se quita el lazo que le ha puesto su madre en la coleta y se tira al suelo para jugar y sube a los árboles, o tiene, se genera una confusión, se siembra una duda en ese niña a edades muy tempranas y se le plantea, oye, tú, Paula, ¿no estarías mejor, más cómoda como Pablo? Todo esto es inductivo. Entonces ya tenemos la tormenta perfecta, las redes sociales, la influencia a nivel de la escuela, las leyes autonómicas que te dan una carta de naturalidad.

“Es un fenómeno que está influido tremendamente por factores sociales,

ideológicos, y muy escasamente por factores anatómicos,

estructurales o de la fisiología humana”.

Ante esta tormenta perfecta, ¿qué opción de acompañamiento queda a esta persona para que  descubra cuál es su verdadera identidad que está ligada a su naturaleza y no al contagio social que padece?  

Esa es el quid de la cuestión, porque ya sabemos hoy en día por todos los artículos científicos que si uno mete en Google transsexualidad, transgenerismo en una página específica de medicina, porque a la medicina le interesa toda la biología y por tanto la sexualidad de una forma muy importante. Además donde hay sufrimiento debe haber un médico. Luego el apartar a los médicos del manejo del abordaje adecuado de estas pacientes, porque son la mayoría chicas. Sin embargo, y lo más preocupante para nosotros como médicos, es lo que está sucediendo en los jóvenes, a los que se les da esa terapia afirmativa que va contra ciencia, va contra todo lo que se está publicando. En revisiones sistemáticas de la literatura se demuestra iniciar una transición de género, primero social, después bloquear la pubertad de estos chavales y darles hormonas del sexo contrario, que supone un tratamiento crónico de por vida con efectos secundarios nada despreciables, muchos de ellos irreversibles, es contraciencia. En el caso de la transexualidad, de la reasignación de género en menores, tenemos un problema científico. Y las terapias afirmativas se han demostrado que son acientíficas, producen efectos adversos, se han hecho sin ensayos clínicos. Se administra medicación, las hormonas para bloqueo puberal y las hormonas para masculinizar o feminizar la hormonación cruzada, el fármaco que utilizamos, se hace fuera de ficha técnica. Y es el único caso en medicina donde damos un fármaco fuera de ficha técnica sin tener una justificación clínica para hacerlo. Hay testimonios de en torno a 50.000 personas que han sido sometidas a reasignación de sexo y que se han arrepentido y que han formado una sociedad que se llama D-Trans donde piden por favor que a los médicos, a los biólogos, a los psicólogos, a los terapeutas que revisen la ciencia y hagan caso a sus dudas. Ha sido una decisión que les ha marcado de por vida, que les ha sometido a tratamientos con cambios irreversibles en sus cuerpos, cuerpos sanos transformados en cuerpos enfermos, simplemente por hacer un abordaje incorrecto.

 

“Es un fenómeno que está influido tremendamente por factores sociales, ideológicos, y muy escasamente por factores anatómicos, estructurales o de la fisiología humana”.

“Hay testimonios de en torno a 50.000 personas que han sido sometidas a reasignación de sexo y que se han arrepentido y que han formado una sociedad que se llama D-Trans donde piden por favor que a los médicos, a los biólogos, a los psicólogos, a los terapeutas que revisen la ciencia y hagan caso a sus dudas”.

 

 

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