JMJ Lisboa 2023: la fe creciente de los jóvenes de Córdoba

Diócesis de Córdoba
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La diócesis de Córdoba comprende la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía y es sufragánea de la archidiócesis de Sevilla.

El 26 de julio, de madrugada, se pondrá en marcha la peregrinación de los jóvenes de Córdoba hacia la JMJ de Lisboa 2023. Todo habrá comenzado

“Dios es alguien que te acompaña, te quiere y te espera”, de este modo resume uno de los delegados Diocesanos de  Juventud, Rafael Romero, toda la esperanza puesta en los frutos de los días que están por venir.

“Tu vida cambia y todo tiene un sentido, todo obedece a un plan y sabes que Dios te llama”, dice el sacerdote Jesús Linares, delegado de Juventud que durante más de un año ha preparado junto a su compañero un viaje que trasforma. Mil trescientos jóvenes de Córdoba se unirán en Lisboa a  otros muchos miles llegados de todo el mundo para recibir al Papa Francisco; antes, los días de la Diócesis, el encuentro con los jóvenes españoles, la oración y la convivencia irán fraguando una experiencia de fe imborrable y creciente. Jesús Linares y Rafael Romero tienen la mochila llena de amor y futuro para ser acompañantes necesarios de este camino que está a punto de empezar

Cuando una Delegación de Juventud recibe el encargo de organizar una peregrinación como ésta ¿por dónde empieza?

Jesús: Lo primero es recopilar información de lo que vamos a hacer y a dónde vamos. Una vez que tenemos eso hay que invitar a los jóvenes a que participen. Después viene el momento inscripciones. A medida que se va viendo el volumen de lo que se viene, comenzamos a trabajar.

Rafa: Con mucha ilusión. Empezamos estableciendo contactos para ir recibiendo información y organizar desde aquí hasta donde nos es posible. Luego hay que publicitar el acto para que todos lo conozcan y los jóvenes quieran ir.

En el caso de Córdoba la respuesta fue inmediata, porque muchos jóvenes dijeron “yo quiero ir a la JMJ”

Jesús: Nosotros hicimos una preinscripción online que salió a la luz a las doce de la noche y cinco minutos después teníamos casi setecientos jóvenes apuntados.

Rafa: fue muy rápida, porque en un principio las plazas eran limitadas y los jóvenes no querían quedarse sin ir. En nuestra Diócesis se hace todo lo posible para poder participar en todos los eventos que organiza la Delegación de Juventud.

¿Hay un cupo de inscripciones por diócesis para participar en la JMJ de Lisboa?

Jesús: Normalmente no, según la capacidad de cada Diócesis, en la de Córdoba últimamente es que las cifras son de miles.

Rafa: el cupo reducido, en un principio, fue porque nosotros pensábamos cuántos podrían ir de la Diócesis. Para empezar a hacer números la organización central necesita saber una estimación y en base a ese número se hace pone el primer cupo.

En esas cifras influirá el trabajo de la Delegación de Juventud, ¿no es así?

Jesús: Hemos trabajado y trabajamos muy de la mano de nuestro Obispo, que no se cansa de animarnos para que trabajemos. Gracias a Dios hay un movimiento juvenil muy grande, no sólo de jóvenes como tales, sino de responsables de jóvenes que están en las parroquias con los que tenemos relación para llegar a los jóvenes. Las parroquias, los sacerdotes y los responsables de Córdoba están motivados y atraen al Señor a los jóvenes.

Rafa: me gusta siempre decir que la Delegación de Juventud la forman todos los jóvenes de la diócesis de Córdoba, estamos dos delegados y una secretaria que es nuestras manos y nuestros pies, además de nuestros voluntarios. Todos trabajamos en común, porque en una peregrinación no sólo es necesaria la organización, también es importante la actitud con la que van los peregrinos, que es lo que hace triunfar una peregrinación.

Hay tres momentos importantes en la JMJ, uno de ellos es la acogida en la diócesis, que implica la universalidad de la Iglesia; otro es el encuentro de 50.000 españoles con los obispos y cardenales, y el tercero el encuentro con el Papa, tú que has vivido otras Jornadas Mundiales de la Juventud ¿cuál tiene mayor intensidad?

Jesús: El encuentro con el Papa es grandioso porque remueve, verlo te lleva a Dios, es el Vicario de Cristo y representa al Señor, pero quizá lo más impactante es la vigilia de oración, multitudinaria al aire libre, en un descampado enorme, es “el momento de una JMJ”. Un joven puede encontrarse con el Señor en lo más sencillo pero de una JMJ lo que más impacta es la vigilia.

Rafa: los tres, no me perdería ninguno. Todo cobra sentido en unión, los días en la Diócesis empiezas a ver una realidad en la que tantos jóvenes piensan como tú. El encuentro con los españoles es maravilloso, cuando ves que todos los jóvenes responden a la vez es un mismo corazón y un mismo cuerpo. Los días culmen es cuando el Papa acude al encuentro, siempre digo que la JMJ es un encuentro de jóvenes al que acude el Papa, no es un encuentro con el Papa, es la Iglesia viva, el presente que se reúne en todas las nacionalidades. Recuerdo un caso especial que me llegó en Cracovia, en el campus de la misericordia hubo grupos que se quedaron sin comida, compartimos lo que teníamos. Se me acercó un sacerdote y me dijo que no habían comido, a los peregrinos les dije que había un grupo que no había comido en todo el día, llenamos en un momento un gran canasto. La gente se quitó de lo suyo para darle al que no tenía. Eso me hace ver que la fe es real y viva cuando vamos compartiendo de lo que tenemos con los que lo necesitan, somos familia siendo cristianos. El Papa, desde la experiencia de su ministerio, camina junto a nosotros para fortalecernos en la fe.

¿Cuántas transformaciones personales habéis visto?

Jesús: Voy a contar una experiencia de la JMJ de Cracovia. A nivel logístico aquello fue un desastre, el idioma, todo parecía que no tenía ni pies ni cabeza, pero salieron vocaciones a punta pala, a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, al matrimonio. Cuando uno lo ve en la distancia, ya en Córdoba nos dimos cuenta que había merecido la pena el sacrificio porque los sufrimientos fueron la semilla del fruto. A la vuelta de Cracovia me di cuenta del fruto que puede dar una JMJ,  pero llega porque alguien tiene que sufrir, se cumple la Palabra de Dios. Sufrimos pero gracias a eso salieron vocaciones.

Rafa: el acercamiento real a Dios y a la iglesia, mi fe fue fortalecida porque conocí una Iglesia viva, cuando vi a tantos jóvenes rezar de la misma manera, disfrutar de la misma forma. Por medio de la Iglesia viva conocí a Dios, en estos encuentros hay una experiencia de oración, te enseñan a rezar, Dios es alguien que te acompaña, te quiere y te espera. Tu vida cambia y todo tiene un sentido, todo obedece a un plan y sabes que Dios te llama. En Guadalupe me pregunté ¿qué quieres de mí? Y hoy día soy sacerdote.

Decía D. Antonio Prieto que la crisis no es de llamada sino de respuesta, ¿cómo se puede explicar el nacimiento de vocaciones en este tipo de encuentros?

Jesús: lo primero que tiene que ocurrir es que haya microclima, la vocación hay que proponerla porque la persona vocacionada en su interior tiene emociones. Un joven responde si el clima está creado, en mi experiencia, por el testimonio de algún sacerdote, por el acercamiento del joven a Jesucristo, al rodearse de otros jóvenes cristianos. Se crea el humus necesario para que uno pueda escuchar la voz del Señor, que no deja de llamar. Hace falta una respuesta valiente, pero tenemos jóvenes valientes que se plantes si el Señor los llama. A día de hoy tenemos jóvenes a los que el Señor sigue llamando. La vocación es un tesoro que hay que cuidar. A veces falta la valentía para la respuesta pero cuando uno descubre que lo que te espera es mucho más grande que lo que dejas uno no da el paso.

Rafa: Dios tiene algo pensado para ti y los jóvenes se dan cuenta. Dios te invita, te llama pero no te obliga, no te exige, no te reprocha y en estos encuentros es cuando se te hace visible todo eso tú quieres ser: libre,  y la libertad que te da Dios no te la da nadie. Por eso surgen vocaciones, porque uno se replantea su vida, porque sabe que la vida es mucho más allá que lo que se nos ofrece. Hay algo en tu corazón que empieza a sentirse lleno y es Dios que empieza a colmarte el corazón. Decir sí es muy difícil porque parece que te quedas solo, pero sigues sintiendo a Dios en tu vida y ya no lo puedes apartar.

¿Son los jóvenes conscientes de que proyectan al mundo una imagen de solidez y de futuro de la Iglesia?

Jesús: Tenemos jóvenes muy conscientes de lo que son que viven la fe y se agarran al Señor, a lo mejor no son conscientes de lo que proyectan, pero tampoco es necesario, que tengan la experiencia del encuentro en su vida es lo grandioso. Tenemos muchos jóvenes entregados en la Diócesis. El Papa lo recordó en la JMJ de Panamá, “no sois el futuro de la Iglesia, sois el presente, el ahora”. Hace falta que los que trabajamos con los jóvenes no nos cansemos nunca de llevarlos al Señor.

Rafa: No, gracias a Dios. Ellos simplemente viven su fe y viviendo su fe se sienten tan responsables que no son conscientes. El testimonio que dan es tremendo. Que en un encuentro masivo de jóvenes no te encuentres peleas, conflictos, quiere decir algo. Lo más bonito es que no lo hacen a propósito sino que lo hacen porque es su forma de vivir, en la fe.

 

 

 

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