La sección «Al trasluz» vuelve una semana más con este título para presentar el mes de mayo, mes de María
Antonio Gil
El mes de mayo está dedicado especialmente a María, para contemplarla de cerca, invocarla como Madre nuestra, sintiéndonos acogidos en su regazo, ofreciéndole cada día una flor espiritual, mientras evocamos la conocida canción de la infancia: «Venid y vamos todos, con flores a María, con flores a porfía, que Madre nuestra es».
Hoy más que nunca necesitamos la mirada de María, «sus ojos misericordiosos», que infunda en nosotros una ternura nueva y fraterna para sonreir a la vida con esperanza. No olvidemos que «María enseñó a sonreir a Jesús».
Hoy más que nunca necesitamos el regazo de María, donde nos sentiremos seguros y aprenderemos a construir el mundo desde dentro: en la profundidad del silencio y de la oración, en la alegría del amor fraterno, en la fecundidad insustituible de la cruz, como subrayó con fuerza san Juan Pablo II, en una de sus plegarias.
Hoy más que nunca necesitamos ese «estilo mariano» del que nos habló el papa Francisco, en su Exhortación Apostólica «La alegría del Evangelio»: «Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes». Ojalá este mes de Mayo, dedicado a María, sea para todos nosotros manantial de dones y de gracias.
La entrada “Con flores a María…” por el sacerdote Antonio Gil apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis