Mons. Francisco Lerma presenta su nueva diócesis mozambiqueña de Gurué

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La diócesis de Cartagena es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la catedral de Santa María, situada en la ciudad de Murcia.

El pasado 24 de marzo dio a conocer la Santa Sede el nombramiento del nuevo obispo. “Saber entrar y hacer mi vida como sacerdote, como cristiano. Ser discípulo de Cristo”. Éste es el principal propósito de Mons. Francisco Lerma, Obispo Electo de la diócesis mozambiqueña de Gurué, según ha expresado en la rueda de prensa que ha dado esta mañana en el Palacio Episcopal, acompañado del Obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes. El pasado 24 de marzo dio a conocer la Santa Sede el nombramiento del nuevo obispo. A sólo nueve días de su Ordenación Episcopal, D. Francisco Lerma ha señalado que su primer reto será el de “conocer, entrar allí, acercarme a las personas”; para lo que ha confesado su intención de ser “humilde, sencillo y estar cerca del pueblo”.

Nacido en El Palmar (Mucia), D. Francisco Lerma Martínez estudió en el Seminario diocesano de Murcia. Más tarde, fue enviado a Roma, donde estudió los cursos de Filosofía en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino y el primer año de Teología en la Universidad Pontifica Urbaniana. Se licenció en Teología Dogmática en la Universidad Pontificia Gregoriana, y se doctoró en la Facultad de Misiología de la misma universidad. Emitió su primera profesión religiosa en el Instituto Misiones Consolata el 2 de octubre de 1966, y la perpetua el mismo día del año 1969. Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1969. Tras su ordenación sacerdotal, fue destinado a Mozambique, donde ejerció su ministerio como vicario parroquial de la misión de Maúa, en el centro catequético de Etatara, y como párroco en Cuamba, entre los años 1971 y 1980. De 1980 a 1987 fue director del secretario diocesano de pastoral en la diócesis de Inhambane. Entre los años 1987 y 1991 fue párroco en la misión de Massinga, y entre 1991 y 1996, rector del Seminario Filosófico de la Consolata en Matola. En 1996 volvió a la diócesis de Inhambane para asumir el cargo de director del secretariado de pastoral hasta el año 2002, cuando asumió la dirección del Secretariado General para las Misiones del Instituto, en Roma. Desde 2007, era superior regional en Maputo, capital de Mozambique. El próximo  30 de mayo, se celebrará su Ordenación Episcopal en la Catedral de Maputo, a las nueve de la mañana, coincidiendo con la Solemnidad de la Santísima Trinidad.

El Pastor de Cartagena, Mons. Lorca Planes, viajará a Mozambique para acompañar a este hermano suyo en el día de su Ordenación. “Para nosotros es motivo de orgullo. La Iglesia de Cartagena se siente muy feliz de que un hermano como él esté sirviendo a la Iglesia en un país lejano – ha apuntado el Sr. Obispo esta mañana.- Va a ser uno de allí que va a trabajar en nombre del Señor”. D. José Manuel Lorca le ha felicitado en nombre de toda la diócesis de Cartagena, deseándole “que el trabajo sea muy productivo y que se conozca a Jesucristo”.

Una diócesis joven, con grandes desafíos religiosos, sociales y económicos
La diócesis que tendrá como Obispo a este sacerdote murciano es relativamente joven, Creada en 1993, Mons. Francisco Lerma es el segundo Obispo que pastoreará este territorio africano. Actualmente cuenta con 32 sacerdotes, si bien “siempre hacen falta más misioneros”, ha indicado su nuevo pastor. Según ha informado Lerma, esta diócesis fue evangelizada por los jesuitas y los dominicos. Actualmente, de una población de alrededor de un millón ochocientos mil habitantes, un 18% son católicos, de acuerdo con las cifras que ha estimado hoy el Obispo Electo de Gurué. Asimismo, ha indicado que existe un porcentaje de un 15% de musulmanes y algunos otros grupos emergentes o sectas.

Desde una perspectiva social, D. Francisco Lerma ha recordado las dos guerras en las que se vio envuelta Mozambique, añadiéndose después la revolución marxista leninista y la posterior contrarrevolución. De este modo, ha explicado la desorganización general del país que hay como consecuencia de estos acontecimientos, por lo que se encuentra en un período de reconstrucción y rehabilitación. Desde el punto de vista económico, ha alegado que existe una cierta estabilidad, “pero que un 50% vive en pobreza absoluta”.

Ante esta realidad social, Mons. Lerma ha aseverado que quiere que vivir su servicio episcopal “como un padre, como un animador y anunciador de la Palabra”, respondiendo a los desafíos del hambre, de la miseria, o de enfermedades como la malaria o el SIDA (que ha precisado que afecta a un 16% de la población). A esta intención se ha unido el Obispo de Cartagena: “un obispo no sólo debe predicar el Evangelio, sino atender la realidad humana”.

El lema episcopal de Mons. Francisco Lerma es: “ANNUNTIABUNT GLORIAM MEAM GENTIBUS”. Su escudo está compuesto a partir de tres elementos fundamentales: el escudo del apellido “Lerma” del Obispo, que ha sido modificado, que refleja sus raíces murcianas; un elemento misionero constituido por la Cruz de Caravaca, con motivo de su nombramiento en este Año Jubilar; y un elemento cultural, propio del pueblo de Lomwe, en medio del cual el Obispo es llamado a cumplir su labor evangelizadora: el Monte Namuli.

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