Miles de personas participaron ayer en la celebración de la Eucaristía y en la procesión del Corpus Christi en la ciudad de Murcia. La celebración, que tuvo lugar en la S.I. Catedral, estuvo presidida por el Obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, acompañado por el Vicario General, D. Juan Tudela; el Vicario Episcopal de Murcia, D. José Sánchez; el rector de los Seminarios Diocesanos, D. Sebastián Chico; el rector del Seminario Misionero Redemptoris Mater, D. Diego Martínez; los canónigos de la S.I. Catedral; y decenas de sacerdotes. En la celebración estuvieron también presentes los seminaristas del Seminario Mayor de San Fulgencio, del Menor de San José y del Redemptoris Mater.
Entre los fieles se encontraba el alcalde de la ciudad de Murcia, D. Miguel Ángel Cámara, junto a los miembros de la corporación municipal.
Durante la homilía, el Sr. Obispo insistió en la presencia constante de Dios en la vida del creyente, «Jesucristo no nos ha dejado solos, su proximidad es tanta que no se ha conformado con dejarnos su Palabra sino que lo podemos contemplar realmente Sacramentado», explicó Mons. Lorca Planes, añadiendo que el cristiano tiene motivos para la esperanza y tiene que vivir su vida con coherencia, «saber que Dios está con nosotros debe de notarse en nuestro estilo de vida, porque estamos llamados a vivir como lo hizo Jesucristo, valorando la dignidad de la persona».
El Pastor de la Iglesia Diocesana tuvo palabras para los más de 250 niños y niñas presentes en la celebración, que durante este año han celebrado su Primera Comunión y que acompañarían al Santísimo por las calles de Murcia, «hoy celebramos también la presencia de Dios en las calles de Murcia, una ciudad con sufrimientos y alegrías, luces y sombras».
Mons. Lorca Planes habló también de las dos aptitudes primordiales de un cristiano: la fe y la caridad. «Hoy celebramos el día de la caridad, el día de Cáritas, cuántos hombres y mujeres trabajan para el bien de los que pasan necesidad», explicó el Sr. Obispo quien además animó a los presentes a permanecer en el amor de Dios, «que el Señor renueve en nuestro interior el deseo de permanecer en Él para anunciarle con valentía, sin temor a nada».
Tras la celebración de la Eucaristía el Corpus recorrió las calles del centro de la ciudad de Murcia. Delante de la cabeza de la procesión marchaban dos carretas, de la peña La Crilla y del Grupo de Coros y Danzas Francisco Salzillo, que crearon una alfombra de flores y plantas aromáticas por donde después pasaría el Santísimo. Tras ellos la Cruz Procesional y los niños y niñas de Primera Comunión, seguidos por la Reina de la Huerta Infantil y sus damas. Acompañaron también al Corpus decenas de cofradías de pasión y gloria, como los Caballeros y Damas de la Fuensanta o la Junta de Hermandades de Semana Santa de Murcia.
Durante el recorrido se colocaron decenas de altares y se lanzaron miles de flores a la Custodia, que finalizó su recorrido regresando a la S.I. Catedral.