Doce consagrados más en el Corazón de «La Señora» del Seminario San Fulgencio de la Diócesis de Cartagena

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La diócesis de Cartagena es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la catedral de Santa María, situada en la ciudad de Murcia.

«Renuncio para siempre a Satanás y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada, para llevar mi cruz tras Él todos los días de mi vida. Y a fin de que le sea más fiel, os escojo hoy, ¡oh María!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y mi Señora».

La oración de consagración a Jesús por María de San Luis María Grignion de Montfort volvió a sonar un año más en la Capilla del Seminario San Fulgencio, a los pies de María Reina de los Corazones, «La Señora» del Seminario. Como cada año, el primer sábado del mes de mayo, el Seminario celebra la fiesta de su Patrona, conmemorando la solemne coronación de la imagen actual de La Señora por el Sr. Obispo de la Diócesis, D. Ramón Sanahuja y Marcé, celebrada el 5 de Mayo de 1951.

En esta fiesta mariana, se consagran a la Virgen los nuevos seminaristas de los dos seminarios diocesanos, San Fulgencio y Redemptoris Mater, al tiempo que el resto de los seminaristas y sacerdotes asistentes renuevan la consagración que ya hicieron en su tiempo en los inicios de su vocación sacerdotal. Este año, han sido cinco seminaristas del Seminario San Fulgencio, seis del Redemptoris Mater y un sacerdote los que han entregado sus vidas a la Santísima Virgen y le han consagrado «en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y aún el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos un entero y pleno derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenece».

La consagración tuvo lugar en una Eucaristía presidida por el Vicario General de la Diócesis, D. Juan Tudela y concelebrada por los Rectores y formadores de los Seminarios, junto a numerosos sacerdotes. En este acto, el Corazón de «La Señora» se abrió una vez más, para acoger los nombres de los nuevos consagrados. En este Corazón Inmaculado permanecen todos los sacerdotes y seminaristas de la Diócesis, pues saben que cuanto más cerca estén de María, más lo estarán de Jesús.

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