La diócesis celebra la memoria de los beatos Sor Lorenza Díaz y Fray Tomás Morales

Este viernes, 6 de noviembre, la diócesis de Canarias recuerda a dos canarios que entregaron su vida por mantenerse fieles a su fe: Sor Lorenza Díaz Bolaños, natural de Guía, y Fray Tomás Morales, nacido en Carrizal de Ingenio. Ambos fueron martirizados en 1936 y su memoria es obligatoria en nuestra diócesis.

Sus vidas estuvieron marcadas por el servicio a los demás, la vocación religiosa y el compromiso con el Evangelio. Dos historias diferentes, pero unidas por una misma convicción: permanecer fieles a Cristo incluso en los momentos más difíciles.

Sor Lorenza Díaz Bolaños nació en Guía el 10 de agosto de 1896. Desde joven mostró una especial sensibilidad hacia las personas necesitadas y colaboró en la enseñanza del catecismo en su parroquia. En 1921 ingresó en las Hijas de la Caridad y fue destinada al Instituto de Reeducación de Inválidos del Trabajo, en Carabanchel (Madrid), donde desarrolló su labor como enfermera de quirófano.

Quienes conocieron su trayectoria destacaron su prudencia, paciencia y profunda espiritualidad. Fue detenida por mantenerse fiel a su fe y a su vocación religiosa, y murió mártir a los 40 años. El 13 de octubre de 2013 fue beatificada en Tarragona, convirtiéndose en la primera beata de Gran Canaria.

Fray Tomás Morales nació en Carrizal de Ingenio el 12 de julio de 1907, en el seno de una familia numerosa. Su cercanía a la espiritualidad dominica estuvo presente desde la infancia, ya que dos familiares pertenecían a esta orden religiosa.

Tomó el hábito dominico en 1924 y fue ordenado sacerdote en 1931. Destinado a Almería, dedicó su ministerio a la enseñanza, la educación y el acompañamiento espiritual. En 1936 fue martirizado por su condición de creyente. Fue beatificado el 18 de junio de 2022 en Sevilla, convirtiéndose en el segundo beato de Gran Canaria.

La celebración de su memoria invita hoy a las comunidades cristianas de nuestra diócesis a recordar el testimonio de estos dos mártires canarios y a reconocer cómo la fe se hace presente en la vida cotidiana a través del servicio, la entrega y la fidelidad.

En las celebraciones eucarísticas de esta jornada, la Iglesia diocesana pide especialmente por los misioneros, los catequistas y las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, recordando el ejemplo de Sor Lorenza y Fray Tomás, dos vidas que siguen siendo testimonio de fe y esperanza para nuestra Iglesia.

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